El silencio y la atención plena regresan a las salas de clases chilenas tras una decisión legislativa acerca del uso de celulares que marca un antes y un después. Chile se consolida dentro del 58% de los países que restringen los dispositivos móviles en el colegio.
La normativa, vigente desde el inicio del presente año escolar, prohíbe la presencia de celulares durante todas las actividades curriculares.
Esta medida responde a un giro acelerado a nivel mundial, donde los sistemas educativos con restricciones casi se han duplicado desde 2023. La Unesco revela que 114 naciones han optado por este camino para proteger la concentración y el aprendizaje de niños y adolescentes.
El impacto del uso de celulares en adolescentes
La restricción no es solo una medida disciplinaria, sino una respuesta directa a los riesgos de exposición a contenidos dañinos en línea. Informes de la Unesco alertan que las redes sociales exponen a los jóvenes a acoso y presiones sociales que distorsionan su realidad.
Se ha detectado que algoritmos de plataformas como TikTok muestran contenido sobre imagen corporal a adolescentes cada 39 segundos.
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En las niñas, las probabilidades de sufrir trastornos alimentarios se duplican debido a la interacción constante con entornos digitales no regulados. Incluso datos internos de redes sociales admiten que un tercio de las adolescentes se siente peor con su cuerpo tras usar aplicaciones de fotos.
Chile, junto a países como Bolivia y Costa Rica, busca con esta ley frenar el deterioro socioemocional que comienza a edades tan tempranas como los 10 años.
El desafío de educar en un mundo hiperconectado
Si bien la ley chilena es estricta, el sistema educativo enfrenta el reto de no aislar por completo al alumno de la competencia tecnológica. La Unesco advierte que limitar el teléfono ayuda a reducir distracciones, pero no elimina la necesidad de enseñar pensamiento crítico digital.
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Las escuelas siguen siendo el espacio fundamental para que los jóvenes aprendan a gestionar su tiempo frente a las pantallas y evaluar información.
La normativa nacional contempla excepciones para fines pedagógicos específicos o para alumnos que presenten discapacidades o enfermedades. El objetivo final es garantizar que el tiempo de aprendizaje esté protegido sin dejar de preparar a los estudiantes para un futuro inevitablemente digital.





