La frontera norte de Chile ha dejado de ser una línea imaginaria para convertirse en un área de operaciones militares de alta intensidad. El Gobierno de José Antonio Kast puso en marcha su promesa más emblemática para frenar la migración irregular.
A menos de una semana de asumir el mando, las retroexcavadoras ya trabajan en el terreno bajo la estricta supervisión del Ejército.
El Ejecutivo ha fijado un plazo perentorio de 90 días para mostrar los primeros resultados concretos de esta barrera física y tecnológica. Con el despliegue de tropas duplicado en tiempo récord, la administración busca enviar una señal de soberanía ineludible hacia el exterior.
Se trata de una muralla que pretende pasar de los 3 a los 30 kilómetros de extensión en tiempo récord.
El avance de las obras y la lucha contra la “porosidad”
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, confirmó que el núcleo del plan es la construcción masiva de zanjas y barreras de contención. Las faenas pasarán de cubrir apenas 3.000 metros a una longitud superior a los 30.000 metros de obstáculos físicos permanentes.
Estas obras se diseñarán técnicamente según la geografía de cada zona para anular los pasos no habilitados que hoy cruzan el desierto.
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El Ejército lidera estas tareas de ingeniería, utilizando maquinaria pesada para modificar el relieve y dificultar el tránsito a pie o en vehículos. Alvarado enfatizó que el objetivo es disminuir drásticamente la “porosidad” de la frontera, cerrando las rutas que históricamente han sido vulnerables.
La confianza del Gobierno radica en que la combinación de fosos y muros disuadirá los flujos migratorios antes de que pisen suelo nacional.
75 puntos de control de los pasos no habilitados
La estrategia no se limita a la construcción de obstáculos, sino que refuerza la presencia humana en los puntos más críticos del límite. El Ejecutivo identificó cerca de 90 pasos no habilitados que serán intervenidos con un aumento sustancial en la cantidad de puestos de vigilancia.
Los controles migratorios en la zona subirán de 50 a 75 de forma inmediata, permitiendo una cobertura mucho más estrecha del territorio.
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El personal abocado a estas faenas se ha duplicado respecto a la quincena anterior, garantizando patrullajes constantes durante las 24 horas. “Aquí no valen las pequeñeces”, sentenció el Presidente Kast al recordar que este “escudo” es una prioridad de seguridad nacional absoluta.
En tres meses, el país podrá evaluar si esta inversión millonaria logra finalmente bajar las cifras de ingresos clandestinos por la zona norte.





