La brecha de la riqueza global ha alcanzado una velocidad sin precedentes en marzo de 2026. La revista Forbes publicó su esperada lista anual, revelando que el selecto club de los más ricos ahora cuenta con 3.500 integrantes.
Esta cifra representa un salto significativo, sumando 400 nuevos nombres respecto a los registros del año 2025.
El dato más impactante del informe indica que, durante los últimos doce meses, el mundo ha visto nacer un multimillonario cada 24 horas. En el mapa de Latinoamérica, los liderazgos se mantienen firmes bajo apellidos que ya son instituciones financieras en la región.
Acompáñenos a descubrir quiénes encabezan este ranking y por qué una chilena se consolida como la cuarta mujer más poderosa del planeta.
Iris Fontbona escala en el ranking y es la mujer más rica de Chile
En Chile, el nombre de Iris Fontbona sigue rompiendo barreras internacionales al posicionarse en el cuarto lugar de las mujeres más ricas del mundo.
Con una fortuna valorada en US$ 52.600 millones, la empresaria de 83 años lidera el brazo minero de la familia a través de Antofagasta PLC. De un universo de 3.428 personas súper ricas analizadas, solo 481 son mujeres, destacando la presencia de la chilena junto a potencias de Brasil.
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Sobre ella solo se ubican Alice Walton (Walmart), Françoise Bettencourt Meyers (L’Oréal) y Julia Koch, referentes de la industria global.
La base de su patrimonio radica en el control de minas de cobre en territorio nacional, empresa que cotiza exitosamente en la Bolsa de Londres. Además, la familia mantiene el control de Quiñenco, el gigante conglomerado con intereses en la banca, el sector cervecero y la industria pesada.
Carlos Slim mantiene el trono latino
A nivel latinoamericano, el magnate mexicano Carlos Slim Helú continúa siendo el hombre más acaudalado de la región a sus 86 años. Ubicado en el puesto número 16 del mundo, Slim ostenta un patrimonio de US$ 125 mil millones gracias a su dominio en las telecomunicaciones.
Tanto para Slim como para los Luksic, la clave del 2026 ha sido la diversificación y la resistencia de sus activos ante la volatilidad económica.
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En el caso chileno, la herencia de Andrónico Luksic, fallecido en 2005, ha sido multiplicada por Fontbona y sus hijos durante las últimas dos décadas. Este crecimiento se ve reflejado en la solidez de sus inversiones privadas, que hoy forman parte de la columna vertebral del PIB chileno.
Forbes destaca que, pese a las crisis sociales, las grandes fortunas han logrado una recuperación acelerada que no muestra signos de detenerse.





