El mercado de alimentos marinos en Chile enfrenta una nueva sacudida tras revelarse un presunto engaño masivo en el etiquetado de conservas. El gremio de Pescadores Industriales del Bío Bío ha tomado acciones legales ante la Seremi de Salud Metropolitana contra cinco marcas específicas.
San Remo, Esmeralda, De Reyes, Deyco y Misol están en el centro de la polémica por vender supuestamente caballa bajo el nombre de jurel.
La denuncia se fundamenta en rigurosos peritajes científicos realizados por la Universidad de Chile que confirman la sustitución de la especie. Este hallazgo sugiere que el contenido de los tarros distribuidos en grandes cadenas de supermercados no coincide con la descripción del envase.
El engaño al consumidor no solo afecta el bolsillo de los ciudadanos, sino que vulnera la transparencia del sistema alimentario nacional.
Pruebas científicas y competencia desleal
Cinco informes técnicos elaborados por la Universidad de Chile respaldan la acusación de que lo comercializado es en realidad caballa. Esta práctica de adulteración y sustitución de especies se ha vuelto una preocupación creciente en el comercio internacional de productos del mar.
Macarena Cepeda Godoy, presidenta del gremio, sostiene que este no es un incidente aislado, sino una conducta que parece repetirse en el tiempo.
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Ya en 2025 se presentaron denuncias similares que derivaron en sanciones, lo que evidencia un patrón de comportamiento en ciertas importadoras. La industria local advierte que estas acciones representan una competencia desleal frente a la producción legítima de la zona del Bío Bío.
Los productos cuestionados provienen mayoritariamente de China, donde el ocultamiento del origen geográfico se ha vuelto una práctica masificada.
El llamado a la vigilancia del consumidor
La reputación internacional de los productos del mar chilenos corre peligro ante la entrada de mercancía extranjera con etiquetas engañosas. El gremio de pescadores solicita formalmente la apertura de un sumario sanitario para retirar del mercado los lotes que presentan estas irregularidades.
Se busca proteger la confianza del comprador, quien confía en la calidad y el tipo de pescado que adquiere para su alimentación diaria.
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La recomendación principal para quienes recorren los pasillos del supermercado es verificar minuciosamente la procedencia de cada envase. Detectar la bandera chilena en el etiquetado se ha convertido en la forma más segura de garantizar que se está consumiendo auténtico jurel nacional.
La industria espera que las autoridades actúen con celeridad para frenar esta sustitución de especies que daña la integridad del mercado interno. Solo una fiscalización estricta podrá asegurar que el contenido del tarro sea exactamente lo que la etiqueta promete al grupo familiar.




