La fiebre por el bienestar físico ha llenado los gimnasios del país, pero una pregunta ronda en cada repetición ¿Es realmente saludable someter al cuerpo a una rutina de ejercicio intenso los siete días de la semana?
Muchos chilenos, motivados por el inicio de año, han adoptado jornadas de entrenamiento sin pausas para desconectar de la rutina.
Sin embargo, lo que parece un hábito de hierro podría estar convirtiéndose en una obsesión perjudicial para el organismo. Expertos advierten que la falta de reposo no solo estanca los resultados, sino que abre la puerta a lesiones de larga duración.
El mito de la actividad física infinita: Cuando el cuerpo dice “basta”
La creencia de que más sudor equivale a mejores beneficios es uno de los errores más comunes en la cultura del fitness actual.
El cuerpo necesita estímulos para evolucionar, pero requiere obligatoriamente de tiempo para reparar las fibras musculares dañadas. Cuando se entrena duro a diario sin variaciones, aparece el temido sobreentrenamiento o “overtraining”.
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Esta condición no solo reduce el rendimiento físico, sino que provoca irritabilidad, insomnio y una fatiga que no desaparece con la comida.
El profesor de educación física Márcio Lui señala que el riesgo no es la frecuencia en sí, sino la falta de un método inteligente. Si el dolor se vuelve persistente y la motivación desaparece, es una señal clara de que el sistema nervioso está colapsando.
Cómo mover el cuerpo de forma inteligente y sostenible
Moverse a diario es saludable siempre que exista un balance entre la exigencia y las actividades regenerativas. Caminar por la costa, practicar yoga o realizar estiramientos son excelentes formas de mantenerse activo sin sobrecargar el corazón.
El secreto de los atletas de alto rendimiento no es entrenar en piloto automático, sino variar la intensidad de sus sesiones.
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Combinar pesas con ejercicios de movilidad y un sueño reparador de ocho horas es la fórmula real para ver cambios duraderos. El entrenador Iago Beckman enfatiza que el mejor entrenamiento es aquel que se puede mantener de forma consistente en los próximos años.
Prestar atención a las señales del cuerpo es fundamental para evitar que una vida sana termine en una visita a la clínica.





