El caos se apoderó de los terminales aéreos en este jueves 19 de febrero, dejando a miles de viajeros chilenos con las maletas listas.
Argentina vive una jornada de parálisis total tras el llamado a una huelga general masiva, una protesta directa contra la profunda reforma laboral de Javier Milei. La movilización, liderada por la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), ha cortado las alas de la conectividad en el Cono Sur de manera inmediata.
Para el pasajero nacional, que suele utilizar las rutas hacia Buenos Aires, Mendoza o Córdoba por negocios y turismo, el impacto es un golpe directo al itinerario.
Aerolíneas Argentinas ya oficializó la cancelación de 255 vuelos, lo que se traduce en más de 31.000 personas varadas en diversos aeropuertos de la región. Empresas con fuerte presencia en Chile, como LATAM y Sky, han tenido que ajustar sus operaciones debido a la falta de servicios de rampa y control terrestre en suelo trasandino.
El Aeropuerto de Santiago comenzó la jornada con monitores teñidos de rojo, alertando sobre suspensiones en los despegues programados hacia el país vecino.
Esta situación no solo afecta a quienes cruzan la cordillera, sino que genera un efecto dominó en las conexiones internacionales que usan a Argentina como escala. Es la respuesta sindical más contundente hasta la fecha frente a un proyecto de ley que ya superó la valla del Senado y que ahora se discute en la Cámara de Diputados.
Vuelos cancelados tras cambios en los empleos
La reforma que motiva este estallido social es considerada la modificación legislativa más ambiciosa en Argentina desde la década de 1970. El gobierno de Milei defiende el texto asegurando que es la única vía para reducir costos laborales y formalizar a ese 40% de trabajadores que hoy vive en la informalidad.
Sin embargo, los sindicatos denuncian que las nuevas normas golpean directamente los derechos adquiridos durante décadas de lucha laboral.
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Entre los puntos más polémicos se encuentra la flexibilización de las jornadas, que ahora podrían extenderse hasta 12 horas diarias sin pago de horas extras obligatorias. También se establece un límite estricto a las huelgas en sectores esenciales, exigiendo un funcionamiento mínimo de hasta el 75% en áreas como transporte y salud.
Para el modelo argentino, estos cambios representan un giro de 180° en la relación entre el patrón y el empleado, facilitando además los procesos de despido.
Incertidumbre para el viajero y el comercio chileno
La interrupción de los vuelos este 19 de febrero es solo la punta del iceberg de una crisis que amenaza con extenderse durante las próximas semanas.
Con la votación final en la Cámara prevista para el 25 de febrero, el clima de tensión en las calles de Buenos Aires promete seguir escalando. Para Chile, el cierre de aeropuertos en ciudades clave como Mendoza y Rosario corta una arteria vital para el intercambio comercial y el tránsito de pasajeros.
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El Ministerio de Seguridad argentino ha implementado zonas exclusivas para la prensa y advierte que las fuerzas policiales actuarán ante cualquier foco de violencia.
Se recomienda a los chilenos con viajes programados no acudir a los aeropuertos sin antes verificar el estado de su reserva en las aplicaciones oficiales de las aerolíneas. Las empresas han habilitado opciones de cambio de fecha sin costo, entendiendo que la huelga es un factor de fuerza mayor ajeno a la voluntad del pasajero.
Mientras la discusión legislativa avanza en el Congreso argentino, el cielo del Cono Sur permanece en silencio, a la espera de una tregua que no parece cercana.





