La suplantación de identidad en el ámbito de las relaciones filiales representa una de las modalidades de estafa más inusuales y complejas detectadas por las agencias de seguridad pública. La manipulación psicológica de las familias vulnera los lazos de confianza de las comunidades que buscan entregar protección a menores en situación de desamparo.
Este escenario delictivo expone la frialdad de personas que simulan discapacidades y traumas severos para asegurar un sustento económico y habitacional gratuito.
El engaño sostenido en el tiempo revela una planificación minuciosa para evadir los controles estatales y las sospechas de los entornos afectivos más cercanos. Conocer los métodos de persuasión utilizados por la acusada y su amplio historial delictual resulta fundamental para entender cómo operaba este fraude emocional.
Adoptada en comunidad religiosa y la simulación de conductas infantiles
Una mujer de 37 años fue arrestada por la Policía Civil en la localidad de Joinville, en el norte de Santa Catarina, tras hacerse pasar por una niña de 12 años. La sospechosa, identificada de forma real como Amanda María, consiguió convencer a una familia adoptiva para que la cobijara en su residencia particular.
La falsa menor utilizó el nombre ficticio de Gabriele y contactó a sus víctimas tras pedir ayuda formal en una iglesia de la zona.
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El engaño se prolongó por un espacio de 14 meses, período en el cual la comunidad religiosa le otorgó asistencia financiera constante. Para mantener la farsa y justificar sus rasgos físicos de adulta, afirmó padecer de autismo y sufrir desequilibrios hormonales por abusos previos.
La mujer adoptaba conductas infantiles utilizando chupetes y biberones, además de fingir ataques de pánico nocturnos para demandar atención de sus cuidadores.
Descubrimiento del fraude familiar y los antecedentes penales en múltiples estados
La red de mentiras comenzó a desmoronarse tras la denuncia interpuesta por un familiar de los afectados que sospechó de la situación. Antes de ser descubierta, la familia le organizó una fiesta de cumpleaños para celebrar sus supuestos 12 años de edad.
Las víctimas también le proporcionaban pastillas para adelgazar y le acondicionaron una habitación decorada de forma exclusiva con juguetes infantiles.
El jefe de policía Rodrigo Bueno Gusso indicó que la mujer no asistía a la escuela para evitar que su presunto padre abusivo la rastreara. Las indagatorias policiales determinaron que la detenida es reincidente en este tipo de fraudes basados en el secuestro emocional de hogares.
La mujer registra antecedentes por estafas similares en los estados de São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás.





