Mirar la pantalla del celular parece un acto inofensivo, pero el cuello humano está pagando un precio biológico demasiado alto. Kinesiólogos de la Universidad Andrés Bello alertan sobre un aumento explosivo de la “joroba por pantallas”.
El fenómeno, técnicamente llamado hipercifosis dorsal alta, se produce por inclinar la cabeza hacia abajo de forma sostenida durante el día.
Expertos explican que esta postura desplaza la cabeza hacia adelante, rectificando la curva natural del cuello y tensando toda la espalda. Aunque el término alude a los millennials, hoy afecta desde niños que usan tablets hasta adultos mayores conectados por redes sociales.
La gravedad multiplica el peso de su cabeza sobre la columna y algunas señales indican un daño permanente.
Por qué inclinar la cabeza equivale a cargar un niño sobre el cuello
Cuando la columna está erguida, el cuello soporta unos 5 kilos, pero al inclinarlo 60 grados para chatear, la carga sube a 27 kilos. Esta presión constante genera una deformidad funcional que adelanta los hombros y compromete la zona de las escápulas.
Hernán de la Barra, académico de la UNAB, advierte que a largo plazo aparecen acuñamientos vertebrales y cambios degenerativos en los discos.
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En jóvenes con escoliosis previa, la situación se vuelve crítica, ya que la rigidez de las costillas comienza a afectar incluso el patrón respiratorio. La fatiga postural y el dolor crónico en la zona dorsal son las primeras alertas de que la columna está perdiendo su alineación saludable.
Para evaluar la gravedad, los especialistas utilizan el ángulo de Cobb en radiografías, donde valores sobre 45 grados confirman la hipercifosis.
Las claves para revertir el daño antes de la cirugía
La rehabilitación de esta “joroba” moderna no depende de fajas, sino de recuperar la fuerza en la musculatura que sostiene el tronco. Los kinesiólogos recomiendan ejercicios de retracción escapular y trabajos de extensión cervical para abrir el pecho y relajar los pectorales.
Es vital flexibilizar los músculos acortados por la postura sedentaria, como el trapecio superior y los rotadores internos del hombro.
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Sin embargo, el cambio más relevante es preventivo: los dispositivos electrónicos deben ubicarse siempre a la altura de los ojos. Generar conciencia sobre el hábito de “subir el celular” en lugar de “bajar la cabeza” es la única forma de evitar consecuencias crónicas.
La educación postural hoy se posiciona como una herramienta de salud pública tan necesaria como la actividad física regular.




