La batalla entre la multinacional Arcos Dorados y el municipio de Providencia ha llegado a su fin con una sentencia que marca un precedente comercial y judicial. La Corte Suprema ratificó el derecho de la operadora de McDonald’s para ofrecer su servicio de venta en vehículo, desestimando las restricciones impuestas anteriormente por el municipio.
El máximo tribunal del país confirmó que existió un error en la clasificación del giro comercial, el cual impedía de forma arbitraria la apertura total del establecimiento.
Tras años de litigio, la justicia no solo validó la operación del local, sino que abrió la puerta para que la empresa exija reparaciones económicas por el tiempo que permaneció clausurado. La firma internacional debió sortear diversos obstáculos para concretar su inversión en uno de los sectores más transitados de la capital.
La resolución judicial pone fin a una disputa que escaló desde las instancias locales hasta los más altos niveles de la magistratura chilena.
El origen del conflicto y la resolución de la Corte Suprema
La controversia se inició cuando el municipio otorgó una patente que prohibía específicamente el servicio de AutoMac, basándose en una interpretación errónea de la ley. La municipalidad intentó catalogar este modelo de atención bajo una categoría jurídica que se aplica exclusivamente a establecimientos que comercializan bebidas alcohólicas.
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La Corte de Apelaciones primero, y la Suprema después, determinaron que esta restricción carecía de fundamento legal, ordenando la regularización inmediata del permiso.
Con el rechazo del recurso de casación presentado por la entidad edilicia, se confirma además el derecho de Arcos Dorados a ser indemnizada por perjuicios. La sucursal, que debió esperar casi dos años para atender al público, podrá ahora consolidar su presencia tras haber operado bajo condiciones de incertidumbre.
Preocupación municipal por la seguridad y la vida de barrio
El actual alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, manifestó su descontento ante el veredicto, aunque reconoció que el local ya se encuentra funcionando con sus permisos al día. Desde la administración comunal se enfatiza que este tipo de comercios de comida rápida suelen generar externalidades negativas para los residentes de las zonas aledañas.
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Las autoridades locales advierten que estos puntos de venta pueden convertirse en focos de ruidos molestos, comercio ambulante y problemas de seguridad pública.
El municipio sostiene que su deber principal es proteger la tranquilidad de los barrios y la convivencia vecinal frente a los intereses de las grandes cadenas internacionales. Pese a la derrota judicial, la municipalidad mantendrá una fiscalización estricta para asegurar que la operación del recinto no degrade la calidad de vida de los vecinos de la comuna.





