La frontera entre la medicina y la ingeniería se ha desvanecido para dar paso a una de las trayectorias académicas más asombrosas de la educación superior reciente. Un joven graduado de la Universidad Católica ha logrado lo que parece una hazaña de ciencia ficción: titularse simultáneamente de dos de las carreras más exigentes del sistema.
Su nombre resuena hoy en los círculos científicos tras ser admitido en un programa doctoral conjunto entre la Universidad de Harvard y el MIT.
Se trata de un logro estadístico impresionante, al ser seleccionado entre 900 postulantes de todo el planeta para ocupar una de las escasas 20 vacantes disponibles. El motor de este éxito no solo reside en su capacidad intelectual, sino en el desarrollo de una tecnología capaz de cambiar el futuro de la oncología.
Desde el sur del mundo, este investigador ha demostrado que la innovación de vanguardia no conoce de límites geográficos ni de barreras disciplinares.
SNIFF: Tecnología inspirada en la industria textil para detectar tumores
El punto de inflexión en su carrera ocurrió dentro de un pabellón quirúrgico, observando el humo que emanaba de un tejido intervenido con electrobisturí. Inspirado en técnicas de clasificación de materiales textiles, el estudiante teorizó que esos gases contenían información vital sobre la naturaleza de las células.
Así nació SNIFF, un dispositivo que utiliza inteligencia artificial para analizar compuestos volátiles y detectar márgenes tumorales en tiempo real durante una cirugía.
[Te puede interesar] Mira lo que le pasaría a tu cerebro con solo 2 semanas sin internet
Este avance permite que los cirujanos identifiquen restos de cáncer de mama con una precisión del 98%, reduciendo drásticamente la necesidad de segundas operaciones. La motivación detrás del proyecto tiene una raíz personal profunda, nacida de la pérdida de su abuela debido a limitaciones en la detección temprana de la recurrencia.
El desarrollo biomédico ya ha sido premiado en certámenes internacionales, validando una solución creada para ser accesible y efectiva en contextos de salud reales.
El camino hacia Harvard y el ecosistema de innovación global
A sus 24 años, el joven egresado se prepara para integrarse en septiembre al doctorado en Ciencias de la Salud y Tecnología en los Estados Unidos. Este programa colaborativo es considerado el epicentro mundial de la fotomedicina y la ingeniería biológica, donde se gestan las terapias del futuro.
La experiencia previa en pasantías de investigación en Massachusetts fue clave para entender la dinámica de los ecosistemas donde la ciencia se mueve a gran velocidad.
[Lee también] Bill Gates: “Elijo a una persona perezosa para hacer un trabajo difícil, porque una persona perezosa encontrará la manera más fácil de hacerlo”
Su objetivo en el extranjero es claro: desarrollar dispositivos que no solo sean avanzados tecnológicamente, sino también costo-efectivos para países en desarrollo. Como el cuarto chileno en la historia en entrar a este programa, su caso derriba el mito de que los grandes centros de estudios son inalcanzables para el talento local.
La apuesta por una carrera internacional busca generar un impacto que retorne a su país de origen, transformando la manera en que se enfrenta el cáncer a nivel global.





