La presión financiera sobre miles de profesionales ha encontrado un respiro tras la implementación de un nuevo marco regulatorio para la gestión de deudas pendientes en Educación. La Tesorería General de la República ha oficializado una serie de medidas que flexibilizan los convenios de pago para quienes mantienen morosidad en el CAE.
Esta decisión surge en un contexto de recaudación récord, donde los pagos han experimentado un crecimiento del 295% en comparación con el ciclo anterior.
El objetivo de la autoridad es permitir que cada deudor regularice su situación administrativa mediante soluciones que se ajusten a su realidad económica actual. Más de quinientas mil personas se encuentran en situación de mora, enfrentando riesgos que van desde la retención de impuestos hasta el embargo de bienes.
Acompañar el proceso con cuotas alcanzables es la estrategia central para evitar que la carga financiera siga aumentando por concepto de intereses y multas.
Tramos de pago y proporcionalidad de ingresos
El nuevo esquema establece condiciones diferenciadas según el nivel de renta mensual, buscando que el cumplimiento sea sostenible en el largo plazo. Para quienes perciben ingresos de hasta un millón de pesos, el pie inicial se ha fijado en una Unidad Tributaria Mensual, con plazos de hasta dos años.
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En los segmentos de rentas medias, el sistema prioriza que el monto de la cuota no exceda el diez por ciento del sueldo líquido del trabajador.
Esta proporcionalidad garantiza que el pago del compromiso educacional no comprometa las necesidades básicas ni la estabilidad del presupuesto familiar. Para los deudores con ingresos superiores a los cinco millones de pesos, la institución mantiene una vigilancia estricta que incluye gestiones de cobro judicial activo.
Oportunidades de regularización y canales de acceso
La normativa introduce además un sistema de segundas y terceras oportunidades para aquellos convenios que caduquen por falta de pago. En caso de incumplimiento, el deudor podrá suscribir un nuevo acuerdo bajo condiciones ajustadas, fomentando la continuidad en el proceso de pago.
La invitación de los jefes de cobranza es a informarse de manera temprana para evitar las complicaciones propias de los procesos de ejecución de bienes.
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El trámite puede realizarse íntegramente de forma digital, facilitando el acceso a la información sin necesidad de desplazamientos físicos. Regularizar estas obligaciones permite a los profesionales recuperar su tranquilidad financiera y mejorar su perfil crediticio ante el sistema bancario.
Con estas herramientas, el Estado busca cerrar brechas de morosidad mediante un trato justo que reconozca la capacidad de pago individual de los ciudadanos.





