La batalla por el título del ser vivo más antiguo del planeta ha dejado de ser una curiosidad científica para transformarse en una tensa disputa de prestigio entre potencias. Mientras Chile atesora al “Gran Abuelo”, un alerce de 5.400 años en el sur del país, investigadores de Estados Unidos defienden la supremacía de su pino de las Montañas Blancas de California.
Esta rivalidad técnica escala en 2026, pues el ejemplar chileno no solo es un récord de longevidad, sino una enciclopedia viviente del cambio climático.
Sin embargo, la verdadera amenaza no viene de los laboratorios extranjeros, sino de un polémico proyecto vial que pone en jaque la existencia de este milenario guardián. Científicos locales advierten que la presión externa y los intereses comerciales están empujando una carretera que atravesaría el corazón del Parque Nacional Alerce Costero.
El “Gran Abuelo” bajo amenaza por conflicto
El alerce, o Fitzroya cupressoides, es una de las especies más sensibles al calentamiento global y sus anillos cuentan la historia térmica de la Tierra de hace cinco milenios. El “Gran Abuelo” sobrevivió a imperios y glaciaciones, pero hoy podría sucumbir ante un proyecto caminero que busca conectar la región con fines industriales.
La comunidad científica, liderada por Jonathan Barichivich, denuncia que esta vía no es para el turismo, sino una ruta estratégica para el transporte de materias primas.
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Se estima que la construcción significaría la muerte inmediata de 850 alerces y pondría en riesgo a otros 4.000 ejemplares que dependen de ese ecosistema húmedo. Además, las estadísticas son aterradoras: en Chile y Estados Unidos, más del 90% de los incendios forestales se inician a pocos metros de una carretera.
Abrir una ruta en esta zona virgen es, para los expertos, entregarle una mecha encendida a uno de los bosques más valiosos y vulnerables del patrimonio nacional.
La geopolítica del litio y la madera detrás de la nueva ruta
Organizaciones sociales denuncian que detrás del asfalto se esconde el interés de facilitar el traslado de litio desde Argentina hacia los puertos del Pacífico chileno.
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La ruta conectaría directamente con el puerto de Corral, favoreciendo a grandes exportadores de celulosa y facilitando el acceso a zonas de explotación forestal. Esta “cortina de humo” ha movilizado a investigadores hacia la revista Science, donde publicaron una carta de alerta que resonó en toda la comunidad científica mundial.
Gracias a la presión internacional y local, el gobierno ha frenado temporalmente el avance, pero la tensión persiste por el valor estratégico de la zona. El “Gran Abuelo” sigue respirando, midiendo el carbono y revelando secretos climáticos, mientras el mundo observa si Chile priorizará su historia natural o el comercio.





