El desierto de Atacama no conoce el silencio ni el descanso, especialmente cuando se trata del motor que financia gran parte de las políticas públicas del país.
Calama reafirma su posición como el corazón estratégico de Chile, una ciudad donde el reloj biológico se rinde ante el cambio de turno. A pocos kilómetros del radio urbano, Chuquicamata opera como un coloso que no duerme, transformando el paisaje con un movimiento de tierra que desafía la lógica humana.
Los resultados del reciente balance anual confirman que la división de Codelco no solo mantiene su vigencia, sino que ha logrado una aceleración productiva histórica. Con un aumento del 13% en la producción de cobre fino, la “mina más famosa del mundo” demuestra que su transición hacia la minería subterránea es un éxito rotundo.
Acompáñenos a desglosar las cifras de este gigante que cerró el 2025 con números azules y lo que esto significa para la economía de todos los chilenos este año.
El rajo y la mina subterránea en su mejor momento
El dinamismo operacional de Chuquicamata alcanzó niveles sorprendentes, registrando una producción total de 265 mil toneladas de cobre fino al cierre del último período.
Este incremento fue impulsado por un movimiento de material en el rajo abierto que llegó a los 70 millones de toneladas, superando ampliamente las metas de 2024. Por su parte, la minería subterránea no se queda atrás, aportando 20,7 millones de toneladas de mineral y consolidándose como el futuro de la división nortina.
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La eficiencia también llegó a las personas: la productividad mejoró un 9%, alcanzando casi las 38 toneladas métricas finas por cada trabajador de la organización. Para el gerente general, René Galleguillos, estos resultados son el fruto de una disciplina operacional que permite cumplir las promesas hechas al Estado chileno.
Los nuevos estándares del metal rojo
Más allá de las toneladas, el gran orgullo de la administración es haber cerrado el año sin accidentes fatales, reduciendo drásticamente la tasa de gravedad en las faenas.
En términos ambientales, Chuquicamata logró una captura de arsénico del 95,5%, mejorando su desempeño histórico y respondiendo a las demandas de la comunidad calameña. La eficiencia hídrica también marcó un hito, logrando reducir el consumo de agua fresca en un 7%, una cifra vital dada la extrema escasez del desierto de Atacama.
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A pesar de los desafíos del costo de vida en la zona, la identidad minera sigue siendo el orgullo de una ciudad que ve en el cobre su razón de existir. Para este 2026, el llamado de las autoridades es mantener la convicción de que cada gramo de cobre extraído es un aporte directo al desarrollo de cada rincón de Chile.





