La tranquilidad del desierto de Atacama se ha visto interrumpida por los rugidos internos del macizo más activo del norte de Chile. El Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) tomó la determinación de elevar el nivel de alerta técnica de verde a amarilla para el volcán Láscar.
El cambio de estrategia responde a un incremento sustancial en la actividad sísmica y térmica detectada por los instrumentos de alta precisión en la región de Antofagasta.
Durante las últimas semanas de febrero, el gigante de piedra comenzó a registrar enjambres sísmicos vinculados al fracturamiento de roca y movimiento de fluidos. Este fenómeno se suma a una anomalía de radiancia térmica captada por satélite, confirmando que el volcán ha abandonado su estado de reposo habitual.
Los científicos vigilan de cerca la presencia de magma en las capas superficiales del cráter.
Los protocolos ante posible explosión de volcán
Los especialistas del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) han detectado una mayor emisión de dióxido de azufre en la atmósfera.
Este aumento químico sugiere que el magma se encuentra en niveles someros, es decir, a poca profundidad respecto a la superficie del cráter activo. De acuerdo con las declaraciones del jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, el macizo está operando actualmente fuera de su nivel base de actividad.
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Ante el riesgo de una eyección repentina de material, se ha establecido una zona de posible afectación de tres kilómetros a la redonda del cráter.
Sin embargo, Senapred ha sido más cauteloso y decretó un perímetro de seguridad de cinco kilómetros para evitar el tránsito de turistas y lugareños. El monitoreo es permanente y se realiza las 24 horas del día, conectando los sensores del volcán con las centrales de análisis en el sur del país.
El impacto de la Alerta Temprana en la comuna de San Pedro de Atacama
La declaración de Alerta Temprana Preventiva para la comuna de San Pedro de Atacama busca coordinar los recursos necesarios ante cualquier eventualidad mayor.
Las autoridades han solicitado a los operadores turísticos respetar estrictamente las zonas de exclusión para evitar accidentes en caso de una explosión freática. Aunque el volcán Láscar es conocido por sus fumarolas constantes, la sismicidad actual indica un proceso de inestabilidad que no puede ser ignorado.
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El objetivo de la alerta amarilla es advertir a la población que el volcán está inestable y que los tiempos de reacción deben ser inmediatos si la actividad escala.
Por ahora, los equipos de emergencia regionales se mantienen en fase de alistamiento y comunicación constante con las comunidades indígenas de la zona. La historia eruptiva del Láscar obliga a mantener la prudencia, recordando que es una de las estructuras geológicas más peligrosas del territorio nacional.





