El corazón de la selva más grande del mundo ha guardado un secreto por más de 100 millones de años que hoy sale a la luz para reescribir la historia del continente. Un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Roraima ha confirmado, por primera vez, que los dinosaurios caminaron por la cuenca amazónica.
Este hallazgo rompe con décadas de incertidumbre científica, ya que hasta ahora no existían registros que situaran a estos gigantes en esa zona específica de Brasil.
Las evidencias, encontradas en la cuenca de Tacutu, consisten en más de diez huellas perfectamente preservadas en rocas que datan del periodo Jurásico-Cretácico. Para la paleontología sudamericana, este descubrimiento es un hito que permite conectar las piezas de un rompecabezas que se creía incompleto por la geografía del lugar.
Aunque Chile es conocido por sus propios hallazgos de dinosaurios en el desierto y la Patagonia, la noticia de actividad en la Amazonia añade un capítulo clave a la fauna regional. Revisamos a continuación cómo este equipo logró detectar estas marcas y qué tipos de dinosaurios fueron los responsables de dejar su rastro en el barro milenario.
El enigma de la conservación en un ambiente hostil para los fósiles
Encontrar restos de dinosaurios en la Amazonia es una tarea titánica debido a la intensa meteorización que sufren las rocas en ambientes tan húmedos y selváticos. El desgaste natural de los materiales en la selva suele destruir huesos y vestigios antes de que los científicos puedan si quiera detectarlos en el terreno.
Sin embargo, en el municipio de Bonfim, al norte de Roraima, las condiciones geológicas permitieron un milagro de preservación que duró eones.
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El investigador Lucas Barros explica que la zona de Tacutu era antiguamente un valle surcado por ríos que permitieron el entierro rápido de las huellas. La humedad estabilizó las pisadas justo a tiempo para que se endurecieran y fueran cubiertas por capas de sedimentos que las protegieron del paso del tiempo.
Gracias a la aplicación de fotogrametría y modelos 3D de alta precisión, los científicos pudieron rescatar detalles que a simple vista eran casi imperceptibles. Este avance tecnológico ha sido fundamental para retomar una investigación que comenzó en 2014 y que estuvo congelada por años debido a la falta de equipo especializado.
Gigantes con armadura y depredadores veloces
Aunque no se han recuperado esqueletos completos, la morfología de las huellas permite identificar al menos tres grupos distintos de dinosaurios que convivieron en la zona.
Entre los rastros detectados destacan los de dinosaurios rapaces, depredadores ágiles que dominaban el ecosistema con su velocidad y garras afiladas. También se identificaron huellas de ornitópodos, animales bípedos y herbívoros que se desplazaban en manadas por las riberas de los antiguos ríos amazónicos.
El hallazgo más llamativo corresponde a los xireóforos, un grupo de dinosaurios conocidos por poseer una impresionante armadura ósea en sus espaldas para defenderse. Los expertos estiman que la cuenca de Tacutu podría esconder cientos de registros adicionales que aún no han sido excavados por encontrarse en terrenos privados.
El progreso de la investigación es lento, ya que los propietarios locales temen que los hallazgos afecten la productividad o el control sobre sus tierras agrícolas. A pesar de las trabas logísticas, la expectativa de la comunidad científica es que nuevos mapas revelen una Amazonia vibrante y llena de vida prehistórica.
Este descubrimiento no solo llena un vacío en los libros de ciencia brasileños, sino que ofrece una nueva perspectiva sobre la biodiversidad global hace 103 millones de años.





