A pesar de los rumores de paralización, el nuevo gobierno ha ratificado la continuidad del trazado de 187 km entre Santiago y Valparaíso, confirmando que las obras civiles siguen en marcha para su inauguración en 2030.
Se trata de la modernización de la línea que conectará la capital con el principal puerto del país.
Con una inversión que alcanza los 1.320 millones de dólares, el trazado de 187 kilómetros promete transformar la movilidad interurbana. La iniciativa busca devolver una opción al transporte público y ofrecer una alternativa real al congestionado flujo de la Ruta 68.
De Quinta Normal a la costa de Valparaíso
La nueva ruta tendrá su punto de partida en una moderna estación ubicada en Quinta Normal, conectada estratégicamente con el Metro de Santiago. Desde allí, los convoyes de la Empresa de los Ferrocarriles del Estado (EFE) iniciarán un recorrido que busca optimizar la conectividad regional.
Históricamente, el tren a Valparaíso fundado en 1863 enfrentó desniveles complejos que alargaban el viaje para evitar pendientes pronunciadas.
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Ahora, los estudios técnicos apuntan a una infraestructura capaz de competir en tiempos y eficiencia con el transporte terrestre actual. Las obras civiles están programadas para iniciar durante el transcurso de 2025, tras décadas de promesas y proyectos postergados.
Se estima que para el año 2030, los pasajeros podrán cruzar la cordillera de la costa sentados cómodamente en vagones de última generación.
Inversión pública y privada en proyecto ferroviario para el año 2030
El servicio de pasajeros entre ambas ciudades cerró sus puertas en 1987, dejando un vacío que solo fue cubierto por buses y autos particulares. En los últimos años, consorcios de China y España presentaron propuestas ambiciosas para reactivar este eje logístico y social.
Empresas como Sigdo Koppers, Agunsa y Talgo han puesto sobre la mesa diseños que integran tecnología europea y asiática al territorio.
Sin embargo, será el Estado quien lidere esta transformación para asegurar que el beneficio llegue a la mayor cantidad de usuarios posible. El proyecto no solo contempla el traslado de personas, sino que abre una ventana para fortalecer el transporte de carga hacia el Pacífico.
Este renacimiento ferroviario es visto como el pilar fundamental para la descentralización y el desarrollo sostenible de la zona central de Chile.




