El alimento más sagrado de la mesa nacional enfrenta una presión económica sin precedentes debido al reciente ajuste en el valor de los combustibles. Tras el alza récord de la gasolina y el diésel, los industriales panaderos advierten que el costo de producción se ha vuelto insostenible.
La marraqueta y la hallulla, que hoy promedian los $2.000 por kilo en la Región Metropolitana, podrían experimentar un salto significativo en sus etiquetas.
Este fenómeno impacta directamente en el IPC, donde el pan se posiciona como el producto comestible con mayor peso en la canasta básica. La variable determinante en esta crisis es la transmisión del costo del crudo hacia el gas y el petróleo que alimentan los hornos de cocción.
Cada panadería opera bajo una estructura de costos distinta, pero la tendencia al alza parece ser una realidad inevitable para todo el sector.
Los costos de producción y el flete que encarecen el kilo
El presidente de Indupan, Juan Mendiburu, estima que solo el proceso de horneado añadirá cerca de $50 por cada kilo de pan producido. A este valor se deben sumar otros $40 por concepto de logística y transporte, afectando especialmente a los almacenes de barrio que dependen del reparto.
Las panaderías industriales, que no pueden utilizar leña en zonas urbanas por normativas ambientales, dependen críticamente del gas y el petróleo.
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La distribución también sufre el golpe, ya que los vehículos motorizados que abastecen a los pequeños comerciantes utilizan bencina de 93 y 97 octanos. Incluso factores externos como el valor de la UF inciden en el precio final para aquellos locales que deben pagar arriendos de espacios comerciales.
Esta tormenta de costos operacionales sugiere que el aumento del valor al público debería concretarse de manera gradual durante las próximas semanas.
Las amenazas que llegan por mar y tierra
La dependencia de Chile de la harina extranjera proveniente de Argentina, Estados Unidos y Canadá añade un grado de incertidumbre al mercado. El trigo que llega por vía marítima podría verse afectado por el alza sostenida de los fletes internacionales debido a la inestabilidad en el Medio Oriente.
Si el traslado de la harina trasandina se realiza por tierra, el incremento del diésel en las rutas fronterizas golpeará directamente el precio del insumo.
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Gremios como ChilePan señalan que es complejo dar una cifra exacta para todo el país, ya que existen desde panaderías eléctricas hasta repartos en triciclo. Sin embargo, el consenso apunta a que el alza será una realidad “sí o sí”, supeditada a la magnitud de la escalada del petróleo a nivel mundial.
La seguridad alimentaria se pone a prueba mientras los consumidores ajustan sus presupuestos ante un producto que es el alma de la dieta nacional.




