El mundo del fútbol despertó con una noticia que sacude los cimientos de la próxima Copa del Mundo. Irán ha oficializado su renuncia definitiva al torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, citando razones políticas y de seguridad nacional.
Ahmad Doyanmali, ministro de Deportes persa, fue tajante: “No hay condiciones para participar en un país que ha atacado a nuestro líder”.
Esta decisión deja un vacío crítico en el Grupo G, donde el combinado asiático debía debutar el 15 de junio frente a Nueva Zelanda. Ahora, la sede de la FIFA en Zúrich enfrenta una carrera contra el tiempo para encontrar a la selección número 48 del certamen.
¿Quién se queda con el cupo de la selección de Irán en el Mundial?
El reglamento de la FIFA para el Mundial 2026 es ambiguo y otorga un poder casi total al organismo que preside Gianni Infantino. Según el artículo 6.7, la FIFA puede decidir “a su entera discreción” quién sustituye a una federación que se retire del torneo.
Esto echa por tierra la idea de que el cupo pertenezca automáticamente a la Confederación de Asia, lo que habría beneficiado a Irak.
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Al no existir una norma de sucesión clara, Zúrich podría optar por invitar a una selección basándose exclusivamente en el ranking FIFA actual. Desde Suiza guardan un silencio absoluto, mientras las federaciones que quedaron fuera en el repechaje comienzan a presionar tras bambalinas.
La incertidumbre crece, ya que “elegir a dedo” a un reemplazo podría desatar una tormenta de críticas por falta de mérito deportivo.
Multas millonarias y un grupo en el limbo
La renuncia no será gratuita para la federación iraní, que deberá enfrentar duras sanciones económicas por su salida anticipada. Se estima una multa de 324 mil dólares, además de la devolución de todos los fondos entregados por la FIFA para la preparación técnica.
Irán también dejará de percibir los 10,5 millones de dólares que se otorgan a cada selección por el solo hecho de clasificar a la cita.
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Mientras tanto, en el Grupo G, Bélgica y Egipto esperan con urgencia saber contra quién jugarán en apenas tres meses más. La tensión geopolítica ha logrado lo que parecía imposible: alterar el desarrollo del evento deportivo más grande del planeta por razones extra futbolísticas.
El secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, reconoció que están monitoreando la situación, aunque evitó dar nombres de posibles candidatos.





