El silencio de la noche llega, pero para el 10% de los chilenos, el descanso se convierte en una batalla de movimientos involuntarios. Los expertos en salud alertan sobre una crisis de subdiagnóstico que afecta la calidad de vida nacional.
La doctora en Neurociencias Celia García advierte que el 66% de quienes padecen el Síndrome de Piernas Inquietas no lo sabe.
Muchos pacientes asumen que sufren de un insomnio común y recurren a la automedicación con melatonina o fármacos genéricos. Sin embargo, detrás de esa dificultad para conciliar el sueño se esconde un trastorno neurológico con causas y soluciones muy específicas.
Un “picor” interno obliga a levantarse de la cama y un simple mineral podría ser la llave del descanso.
Los síntomas de este trastorno neurológico y crónico
El síndrome se manifiesta como sensaciones inespecíficas en las extremidades que aparecen precisamente durante el reposo absoluto. Los pacientes describen tirones o pinchazos que solo se alivian al ponerse de pie, caminar o mover las piernas con energía.
Estas molestias suelen intensificarse durante la tarde y la noche, convirtiéndose en el principal enemigo de un sueño reparador.
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Al ser una enfermedad crónica, su impacto en la energía diaria y el estado de ánimo puede ser devastador si no se trata a tiempo. García insiste en que no es un problema psicológico, sino una condición concreta que requiere procesos diagnósticos especializados.
Diferenciar este trastorno del insomnio tradicional es el primer paso para que miles de personas recuperen sus noches de paz.
Por qué las mujeres duermen peor y cómo recuperar la vitalidad
La causa más frecuente de este síndrome es el déficit de hierro, el factor de riesgo más importante detectado por la ciencia. Las estadísticas muestran que las mujeres padecen esta condición el doble que los hombres debido a procesos biológicos naturales.
La menstruación, los embarazos y la lactancia agotan los depósitos de hierro, favoreciendo la aparición temprana de los síntomas.
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Existe también un componente genético relevante, ya que el 60% de los casos registrados cuenta con antecedentes en su familia. El tratamiento principal consiste en la suplementación dirigida de hierro, atacando directamente el origen del problema neurológico.
Cuando se controla el déficit, el paciente suele recuperar un sueño normal y deja de depender de hipnóticos que solo ocultan el síntoma.




