El cuerpo humano posee mecanismos de alerta que, en ocasiones, se manifiestan en los lugares menos pensados, y este martes 24 de febrero de 2026, una marca en la oreja se ha vuelto el centro del debate médico.
Recientemente, la muerte de un conocido influencer de 50 años a causa de un infarto puso el foco en un detalle físico particular: un pliegue diagonal en el lóbulo de su oreja. Esta marca, conocida en la comunidad científica como el “Signo de Frank“, ha despertado una ola de inquietud entre quienes revisan su reflejo en el espejo cada mañana.
Para los chilenos, que lideran las estadísticas regionales en enfermedades cardiovasculares, entender estas señales puede ser la diferencia entre la prevención y una emergencia.
Sin embargo, los especialistas llaman a la calma y a procesar esta información con criterio médico, lejos de las alarmas innecesarias que suelen circular en redes sociales
¿Qué hay de cierto tras este fenómeno y cuándo es realmente necesario acudir a un cardiólogo?
El origen del Signo de Frank
El nombre de esta marca proviene del médico estadounidense Sanders Frank, quien en 1973 describió por primera vez la relación entre este pliegue y los problemas al corazón.
Desde entonces, diversos estudios han intentado vincular esta hendidura diagonal con una mayor prevalencia de aterosclerosis y enfermedades coronarias. La teoría sugiere que los cambios microvasculares que ocurren en las arterias del corazón también se manifiestan en los pequeños vasos sanguíneos del lóbulo de la oreja.
En pacientes más jóvenes, la presencia de esta marca ha sido asociada por algunos investigadores con daños arteriales más severos de lo esperado para su edad. Incluso cuando se ajustan factores clásicos como el colesterol alto, la hipertensión o la diabetes, el signo aparece como un marcador estadístico persistente.
No obstante, la ciencia es enfática en señalar que se trata de un indicador curioso pero débil si se utiliza de manera aislada para un diagnóstico.
Tener el pliegue no garantiza que exista una patología cardíaca, del mismo modo que tener un lóbulo liso no es un certificado de salud cardiovascular absoluta.
La trampa del envejecimiento y los factores de riesgo reales
Uno de los factores que más confunde a la población es que este pliegue en la oreja se vuelve mucho más común a medida que cumplimos años.
Esto se debe a que el envejecimiento vascular y los cambios naturales en el tejido conectivo de la piel pueden generar estas marcas de forma espontánea. En Chile, donde la cultura del “picoteo” y el sedentarismo afectan a gran parte de la población, es vital no distraerse de los riesgos que sí son determinantes. Los médicos advierten que un pliegue en la oreja nunca pesará más que una presión arterial descontrolada o una dieta alta en grasas saturadas.
Si usted nota esta marca en su lóbulo, el consejo profesional es utilizarla como una excusa para realizarse un chequeo preventivo de rutina. La detección temprana sigue siendo la herramienta más poderosa para evitar infartos o accidentes cerebrovasculares, independientemente de los rasgos físicos.
La clave está en observar el cuerpo de manera integral, prestando atención a síntomas como el cansancio excesivo, las palpitaciones o el dolor en el pecho. Respetar los controles médicos anuales y mantener una vida activa son las únicas garantías reales para proteger el motor principal de nuestro organismo.





