El ritual de pelar y picar fruta para la colación de los niños o para un postre familiar está a punto de cambiar drásticamente. Para la mayoría de los chilenos, la técnica habitual consiste en partir la manzana por la mitad, pelear contra las semillas y terminar con trozos irregulares que se oxidan rápido.
Sin embargo, expertos internacionales en gastronomía han revelado un truco que promete jubilar al clásico descorazonador de metal que suele juntar polvo en el cajón.
Se trata del método bautizado como “sin corazón, solo mejillas”, una técnica que no solo es más rápida, sino que destaca por ser la más segura para evitar cortes accidentales.
Kris Osborne, instructora de cocina, asegura que este pequeño cambio en el movimiento del cuchillo transforma una tarea tediosa en un proceso de segundos. En un país donde la manzana es protagonista de la dieta diaria y de preparaciones clásicas como el kuchen, este consejo llega para optimizar el tiempo en la cocina.
Descubra cómo aplicar este giro radical a su tabla de picar y por qué los chefs profesionales nunca vuelven al método tradicional.
El método de las cuatro mejillas y cortes perfectos
La clave de esta técnica reside en dejar de ver el corazón como el punto de partida y empezar a rodearlo con cortes precisos y rectos.
Para comenzar, coloque la manzana con el tallo hacia arriba sobre una superficie firme y utilice un cuchillo de chef que esté bien afilado. En lugar de atravesar el centro, realice un corte vertical a un centímetro del corazón, obteniendo lo que los expertos llaman la primera “mejilla” de la fruta.
Al retirar ese primer trozo, la manzana adquiere inmediatamente una base plana, lo que impide que la fruta ruede o se deslice peligrosamente mientras sigue cortando.
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Gire la manzana y repita la operación en los otros tres costados hasta que solo quede un bloque cuadrado central que contiene las semillas y el tallo. Este sistema permite obtener rebanadas de tamaño idéntico, algo fundamental si planea hornear una tarta y busca que todos los trozos se cocinen de forma pareja.
Al eliminar el factor de inestabilidad, este método se convierte en la opción ideal para enseñar a los más jóvenes del hogar a colaborar en la cocina de forma segura.
Secretos de chef para mantener frescura y sabor de las manzanas
Una vez que tenga sus cuatro trozos limpios, el mayor enemigo es la oxidación que vuelve la fruta café y poco apetitosa en cuestión de minutos.
Existe un truco de restaurante que supera al jugo de limón: remojar las rodajas en un bowl con agua y una pizca de sal por un par de minutos. Aunque parezca extraño, este método bloquea la oxidación de forma más efectiva y, tras un enjuague rápido, no deja rastro de sabor salado en la fruta.
Para las colaciones escolares, las cuñas obtenidas con este método son mucho más fáciles de manipular por los niños que los gajos tradicionales con restos de pepas.
Si la receta requiere manzanas peladas, los instructores sugieren usar el pelador de papas sobre la fruta entera antes de proceder a retirar las mejillas. Un cuchillo bien afilado es su mejor aliado; al requerir menos fuerza para penetrar la cáscara, se reducen drásticamente las probabilidades de un resbalón.
Con este cambio de hábito, la preparación de ensaladas de fruta y meriendas saludables se vuelve un proceso limpio, eficiente y profesional.





