La posibilidad de detener el reloj biológico ha dejado de ser una fantasía para convertirse en una herramienta de empoderamiento femenino. La tendencia de la vitrificación de óvulos se consolida como la opción predilecta para postergar la maternidad en el país.
Desde figuras públicas hasta profesionales en pleno ascenso, cada vez más mujeres eligen cuándo ser madres sin la presión del declive natural de la fertilidad.
Sin embargo, detrás de la promesa de libertad reproductiva, se esconde una realidad económica que segrega a miles de chilenas, por los costos reales de este procedimiento y la cobertura estatal sigue siendo la gran deuda pendiente de la salud pública.
Cómo funciona el proceso que desafía al envejecimiento ovárico
La vitrificación consiste en extraer y congelar ovocitos en nitrógeno líquido a -196°C, manteniendo la calidad de la edad en que fueron captados. El tratamiento comienza con una estimulación ovárica mediante hormonas inyectables durante 10 a 14 días para producir múltiples óvulos.
Posteriormente, bajo anestesia, se realiza una aspiración folicular para obtener los huevos maduros que serán criopreservados indefinidamente.
[Te puede interesar] Nuevo estudio revela que mujeres sin hijos tienen menor esperanza de vida
Los expertos coinciden en que los 35 años son el límite ideal, ya que después de esa edad la cantidad y calidad de los óvulos caen bruscamente. Al congelar antes de ese umbral, se reducen significativamente los riesgos de abortos o defectos cromosómicos en embarazos futuros.
Es un seguro de vida reproductivo que permite a la mujer enfocarse en su desarrollo académico o profesional con la tranquilidad de una reserva guardada.
Los millones que separan el deseo de la realidad
A pesar de su popularidad, el costo total del procedimiento completo en Chile ronda hoy los 4.500.000 pesos, una cifra prohibitiva. El presupuesto inicial en clínicas privadas fluctúa entre los 2,5 y 3,5 millones, a lo que se suma una mantención mensual de unos $35.000.
A esto se debe añadir el costo de la desvitrificación e inseminación futura, que puede sumar otros 2 millones de pesos adicionales al plan.
[Lee también] Mujeres que trabajan como dueñas de casa reciben bono del Gobierno en 2026
Actualmente, Fonasa no cubre este tratamiento por razones sociales, y las Isapres reembolsan menos del 30% del valor total. La senadora Paulina Núñez ha impulsado proyectos para ampliar esta cobertura, calificando los valores actuales como “inalcanzables para muchas familias”.
Chile registra hoy la tasa de fecundidad más baja de su historia, convirtiendo este debate en una prioridad urgente de política pública y seguridad social.





