El despliegue migratorio en Chile ha entrado en una nueva fase política tras las promesas de campaña que marcaron el ascenso al poder. El presidente José Antonio Kast tuvo que responder ante las interrogantes sobre el cumplimiento de sus plazos de expulsión.
Durante su participación en el programa “Las Caras de La Moneda”, el mandatario respondió a quienes cuestionan el retraso de su agenda.
La duda del público fue tajante: “¿No dijo que los extranjeros debían irse el 12 de marzo?”, interpeló un ciudadano a través de la pantalla. Kast, con un tono pausado, defendió la estrategia de su administración frente a las críticas que tildan de lentas las medidas de retorno.
Esto dijo el mandatario sobre los 300 mil inmigrantes irregulares
El presidente fue enfático al señalar que, si bien las cifras son masivas, la dirección del Gobierno es inamovible en cuanto a la irregularidad. “Es evidente que en un día uno no va a sacar a 300 mil personas, pero uno está dando una señal”, afirmó Kast ante las cámaras de Canal 13.
El mandatario recordó que durante meses se cuestionó la viabilidad técnica de los vuelos de expulsión y la disposición de otros gobiernos.
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Hizo especial hincapié en que, pese a los pronósticos pesimistas, los aviones están aterrizando en sus destinos, mencionando incluso la apertura con Venezuela. Para el Ejecutivo, el mensaje central es preventivo: quien ingresó al país por “la ventana” deberá salir en algún momento de su estadía.
La administración apuesta por un flujo constante de salidas que sature la sensación de impunidad en los pasos fronterizos no habilitados.
El Estado apuesta por el encuentro inevitable con el infractor
A pesar de la firmeza en el discurso, el presidente Kast quiso marcar una distancia clara con tácticas de hostigamiento masivo en las calles. “No queremos hacer una persecución lugar por lugar”, aseguró el mandatario, descartando redadas aleatorias que generen caos en la población.
El jefe de Estado planteó que la estrategia se basa en que cada individuo irregular sabe que tarde o temprano deberá enfrentarse al control estatal.
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Esta postura busca un equilibrio entre la promesa de orden migratorio y la mantención de la paz social en las zonas urbanas más críticas. El Gobierno confía en que el endurecimiento de los trámites y la fiscalización focalizada incentivarán la salida voluntaria de quienes no tienen papeles.
La batalla por la frontera sigue siendo la prioridad del Plan de Reconstrucción, con el ojo puesto en la recuperación de la soberanía territorial.





