La vigilancia de los océanos entra en una fase de transición tecnológica que resulta determinante para anticipar las alteraciones climáticas que impactan de forma global. El monitoreo constante del nivel del mar permite a las agencias espaciales detectar con precisión los desplazamientos de grandes masas de agua cálida a través del Pacífico.
Esta labor de observación satelital constituye la herramienta principal para que los gobiernos diseñen planes preventivos urgentes frente a fenómenos meteorológicos extremos.
La jubilación programada de los instrumentos actuales marca el inicio de una nueva etapa en la recolección de datos científicos sobre el calentamiento de las costas sudamericanas. Comprender el funcionamiento de los radares espaciales ayuda a las comunidades costeras a prepararse para los riesgos derivados del incremento en la altura de los mares.
Relevo entre el Sentinel-6 Michael Freilich y el Sentinel-6B
La NASA y la Agencia Espacial Europea iniciaron el proceso de relevo del satélite Sentinel-6 Michael Freilich para ceder el mando a un nuevo guardián orbital. El sucesor de la misión, denominado Sentinel-6B, fue lanzado al espacio en noviembre de 2025 con la tarea de asegurar la continuidad de las mediciones.
Se proyecta que el nuevo satélite asuma la totalidad de las operaciones de vigilancia climática a finales del año 2026.
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El sistema saliente, operativo desde 2020, ha funcionado como la referencia mundial para mapear la altura de la superficie oceánica cada 10 días. Este cambio de guardia garantiza que no existan lagunas de información en la cadena de registros iniciada hace décadas con la misión Topex-Poseidón.
La tecnología del Sentinel-6B permitirá rastrear con mayor exactitud las dinámicas atmosféricas que modifican las corrientes en chorro del planeta.
Detección de ondas Kelvin y pronósticos del fenómeno de El Niño
Las mediciones instrumentales más recientes detectaron una masa de agua cálida desplazándose frente a las costas de Colombia, Ecuador y Perú. Esta señal térmica refuerza la probabilidad de que se desarrolle un nuevo episodio del fenómeno de El Niño hacia finales de 2026.
El satélite rastrea las ondas Kelvin cálidas que avanzan hacia el este del océano Pacífico tras cambios detectados en los vientos ecuatoriales.
A mediados de mayo, los radares registraron que el nivel del mar frente a las costas peruanas superaba en más de 15 centímetros el promedio histórico. El investigador Josh Willis afirmó que, aunque el fenómeno comenzó tarde respecto a eventos de 2015 o 1997, su intensidad está empezando a alcanzarlos.
El seguimiento de estas olas de calor resulta vital para mejorar los pronósticos de lluvias extremas, inundaciones y sequías que suelen intensificarse entre noviembre y enero.





