La llegada de marzo trae consigo el fin de las vacaciones y el inevitable recordatorio de que los días comenzarán a oscurecer más temprano. Los chilenos ya miran el calendario con una mezcla de resignación y alivio ante el próximo ajuste de sus relojes.
El horario de verano tiene sus días contados y el país se alista para dar la bienvenida oficial al invierno con una modificación en la hora legal.
Como ocurre cada año, la gran interrogante que surge en las reuniones familiares y de oficina es si ganaremos o perderemos tiempo de descanso. La respuesta es positiva para los amantes de las sábanas: este ajuste permitirá disfrutar de una hora extra de sueño durante el fin de semana de transición.
Acompáñenos a revisar la fecha exacta de este cambio y los consejos de los expertos para que su reloj biológico no sufra el impacto del nuevo esquema.
El momento exacto para retrasar los relojes en el territorio nacional
El Ministerio de Energía ha confirmado que el horario de verano se mantendrá vigente hasta la medianoche del primer sábado del próximo mes. Específicamente, el sábado 4 de abril, cuando los relojes marquen las 00:00 horas, estos deberán retrasarse inmediatamente una hora.
De esta forma, en gran parte de Chile continental volverán a ser las 23:00 horas del mismo sábado, otorgando ese esperado respiro de 60 minutos adicionales.
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Este cambio busca priorizar la luz natural durante las mañanas, permitiendo que los estudiantes y trabajadores inicien sus jornadas con mayor claridad solar. Sin embargo, como ya es tradición, la Región de Magallanes y la Antártica Chilena se restarán de esta medida, manteniendo su horario único durante todo el año.
Para los habitantes del extremo sur, la estabilidad horaria es fundamental para combatir las breves jornadas de luz propias de las latitudes australes.
Cómo adaptarse al nuevo horario de invierno
Aunque ganar una hora de sueño parece un beneficio absoluto, el cuerpo humano funciona bajo un “reloj interno” sensible a cualquier alteración. Conocido como ritmo circadiano, este mecanismo biológico necesita algunos días de margen para procesar que el sol se ocultará mucho antes de lo acostumbrado.
Expertos de Meteored advierten que es común experimentar episodios de cansancio leve, irritabilidad o dificultades menores para concentrarse tras el ajuste.
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No obstante, los especialistas coinciden en que retrasar el reloj es mucho menos agresivo para el organismo que el adelanto que ocurre en septiembre. Para facilitar la transición, se recomienda exponerse a la luz natural apenas amanezca y evitar el uso de pantallas led antes de dormir durante la primera semana.
De esta manera, la transición al horario de invierno de 2026 será un proceso fluido que permitirá aprovechar mejor la energía en los meses más fríos.





