El despliegue de colosales complejos industriales en medio de las plataformas marítimas representa uno de los logros más avanzados de la ingeniería naval contemporánea. La capacidad para procesar hidrocarburos en puntos geográficos aislados del océano rompe de forma definitiva con la dependencia tradicional de las refinerías ubicadas en tierra firme.
Esta planta de licuefacción flotante altera las reglas de la logística energética global al situar toda una cadena de manufactura sobre la superficie del agua.
Las dimensiones de esta superestructura desafían las leyes de la navegación tradicional y exigen sistemas de anclaje de una resistencia nunca antes probada en alta mar. Conocer los componentes técnicos de esta factoría itinerante y los mecanismos que aseguran su estabilidad física resulta clave para comprender la nueva era de la exploración offshore.
Planta de gas natural licuado en la cuenca browse
La multinacional Shell lidera la operación de la plataforma Prelude FLNG, una gigantesca planta flotante diseñada para extraer y procesar gas natural licuado. La gigantesca instalación industrial se ubica a una distancia aproximada de 475 kilómetros de la costa de Australia, en aguas abiertas del Océano Índico.
La estructura registra una longitud total de 488 metros de eslora, superando la altura de edificaciones emblemáticas a nivel mundial como el Empire State Building.
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El peso operativo de este navío alcanza la cifra de 600.000 toneladas al encontrarse con sus depósitos de almacenamiento con la carga de combustible completa. La fabricación del casco de acero demandó más de 260.000 toneladas de material en los astilleros de Samsung Heavy Industries en Corea del Sur.
El costo total del proyecto se empinó por los 12.000.000.000 de dólares, permitiendo albergar a una tripulación activa de hasta 300 personas a bordo.
Resistencia a tormentas de categoría 5
El desafío técnico principal radica en enfriar el gas natural a una temperatura extrema de -162 grados Celsius para reducir su volumen unas 600 veces. Para abastecer este proceso de licuefacción, el complejo bombea la suma de 50.000.000 de litros de agua marina fría por cada hora de funcionamiento continuo.
El hidrocarburo procesado se convierte en líquido, se almacena en tanques con aislamiento especial y se transfiere de manera directa a los buques cisterna.
La plataforma cuenta con una ingeniería capaz de soportar las embestidas de huracanes de categoría 5 con vientos que superan los 252 kilómetros por hora. El diseño exterior faculta a la estructura para resistir el impacto directo de olas gigantescas con alturas de hasta 20 metros en mar abierto.
El secreto de su estabilidad reside en una torreta giratoria de 93 metros sujeta al fondo marino mediante cadenas a 250 metros de profundidad.





