El firmamento nocturno se prepara para recibir a un cometa que no ha cruzado nuestra órbita desde que los primeros seres humanos compartían el planeta con especies extintas. El visitante C/2025 R3, un auténtico viajero del tiempo, regresa a las cercanías del Sol tras completar una trayectoria que comenzó hace 170 mil años.
Su última aparición ocurrió durante una glaciación profunda, cuando el nivel del mar era drásticamente inferior y la humanidad apenas daba sus primeros pasos.
Proveniente de la Nube de Oort, una burbuja helada que envuelve los confines del sistema solar, este cuerpo celeste ha recorrido distancias que se miden en años luz. La llegada de este objeto ofrece una oportunidad científica inigualable para observar materia primordial que ha permanecido congelada desde el origen de nuestro sistema estelar.
Su paso por el perihelio, el punto más cercano al Sol, marca el momento de mayor actividad y visibilidad para los observadores en el hemisferio sur.
Composición química y el característico brillo esmeralda
La estructura del cometa C/2025 R3 destaca por una tonalidad verde vibrante que se intensifica a medida que la radiación solar golpea su superficie. Este color esmeralda es una huella química clara que indica una alta concentración de carbono diatómico y cianógeno en su núcleo de hielo.
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Al aproximarse al calor del Sol, el hielo se sublima y libera gases que forman una atmósfera brillante alrededor del núcleo, conocida como coma.
A diferencia de los grandes cometas históricos, este visitante no posee un brillo suficiente para ser detectado fácilmente por el ojo humano sin ayuda. Sin embargo, su rastro verdoso lo convierte en un objetivo fotográfico espectacular para quienes logran capturarlo con largos tiempos de exposición.
Guía de observación y recomendaciones técnicas en Chile
La zona norte de Chile, desde la región de Arica y Parinacota hasta Coquimbo, se posiciona como el mejor escenario para contemplar este fenómeno astronómico. Debido a su baja magnitud de brillo, los especialistas descartan la observación a simple vista, recomendando el uso de equipos ópticos básicos.
Los binoculares son la herramienta más sugerida por los astrónomos, ya que permiten un seguimiento manual más ágil mientras el cometa desciende hacia el horizonte.
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Para quienes utilicen telescopios, será necesario realizar ajustes constantes en la montura para no perder de vista la trayectoria del objeto antes de su puesta. El uso de cámaras reflex con trípode también permite registrar la coma verde y la sutil cola que se desprende por la presión del viento solar.
Se aconseja alejarse de la contaminación lumínica de las ciudades para maximizar el contraste del cielo y disfrutar de un evento que no se repetirá en milenios.





