El corazón de Santiago se prepara para un cambio radical tras un fallo judicial que pone fin a décadas de incertidumbre legal. La Corte de Apelaciones de Santiago ha ratificado la orden de demolición de la Feria de Artesanía de Santo Domingo, un emblema que tenía 124 comercios informales en la capital.
A pesar de los intentos de los locatarios por frenar el proceso, la justicia fue tajante: el recinto no cuenta con los permisos necesarios para seguir en pie.
La estructura, que alberga a más de un centenar de puestos, se ha convertido en un símbolo de la precariedad urbanística en pleno casco histórico. A continuación te contamos cómo un permiso provisorio de los años 90 terminó desatando una batalla legal que hoy llega a su punto final.
De un permiso vencido en 1995 a la demolición total
La historia de la feria comenzó en 1992 con una autorización provisoria que solo debía durar tres años para la construcción de 124 locales. Sin embargo, ese permiso expiró en 1995 y, desde entonces, el recinto operó en una completa nebulosa administrativa sin renovar sus credenciales.
Durante más de tres décadas, el inmueble acumuló un total de 17 denuncias ante los Juzgados de Policía Local por graves infracciones urbanísticas.
Pese a que en 2007 el municipio ya había declarado la inhabitabilidad total, los comerciantes continuaron abriendo sus cortinas día tras día. La actual administración municipal argumentó que las construcciones de material ligero representan un riesgo crítico para la seguridad de clientes y trabajadores.
La Corte desestimó el reclamo de los artesanos, aclarando que el pago de patentes no reemplaza la obligación de contar con una edificación legalizada.
El impacto del cierre de 124 comercios en la zona típica
El decreto de demolición dictado por el alcalde Mario Desbordes finalmente cuenta con el respaldo jurídico para ser ejecutado de manera inmediata. Para los 124 comerciantes afectados, el fallo es un golpe de gracia a un modelo de negocio que se mantuvo fuera de norma por más de 30 años.
La justicia determinó que los locatarios no realizaron gestiones reales para regularizar su situación, pese a las múltiples advertencias recibidas.
Este operativo de demolición se enmarca en un plan mayor de recuperación de espacios públicos y ordenamiento del centro de Santiago. La desaparición de la feria obligará a una reubicación de los artesanos, quienes ahora enfrentan el desafío de formalizarse en nuevos espacios.
Por ahora, el municipio coordina los plazos para el desalojo y el ingreso de la maquinaria pesada que borrará la estructura de la calle Santo Domingo.





