Para millones de personas, la presencia de un perro o un gato en el hogar se ha convertido en una prioridad de bienestar. La ciencia respalda con datos contundentes lo que muchos dueños de animales sienten de manera intuitiva.
Estudios recientes sugieren que integrar a un animal a la familia no solo combate la soledad, sino que genera cambios medibles en el cuerpo humano.
Desde la regulación de la presión arterial hasta la recuperación tras eventos cardiacos, el impacto de los animales es profundo y multifactorial. Una revisión publicada en AHAIASA Journals reveló que tener un perro se asocia con un riesgo un 24% menor de morir por cualquier causa.
Descubre a continuación la explicación científica detrás de este fenómeno y por qué el paseo diario es el mejor medicamento para el corazón.
Los beneficios cardiovasculares de tener una mascota
La Organización Mundial de la Salud estima que las enfermedades cardiovasculares ocasionan más de 20 millones de muertes anuales en el mundo. En este escenario, tener una mascota aparece como un factor protector que ayuda a moderar la ansiedad y reducir la hipertensión sistémica.
La teoría principal apunta a que los dueños de perros están obligados a cumplir con los 150 minutos de actividad física semanal recomendados.
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Al pasear a sus animales una o dos veces al día, las personas mantienen un estilo de vida activo que previene patologías crónicas no transmisibles. Sin embargo, los expertos advierten que este beneficio solo es real cuando existe una verdadera tenencia responsable y compromiso con el ejercicio.
Incluso se ha detectado que dueños con hábitos sedentarios pueden traspasar enfermedades, como la diabetes tipo 2, a sus propios compañeros caninos.
Salud mental y conexión social: El antídoto contra la soledad en un mundo hiperconectado
El impacto positivo de las mascotas no se limita a lo físico, pues actúan como catalizadores fundamentales de la salud emocional. El Dr. Dhruv Kazi destaca que adoptar a un perro ayuda a pasar más tiempo al aire libre y facilita conocer a nuevas personas en el vecindario.
Para quienes viven solos o atraviesan procesos de duelo, la compañía animal es fundamental para evitar el aislamiento y mantener la estabilidad psicológica.
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Si bien entrenarlos o enfrentar sus enfermedades puede causar estrés momentáneo, la alegría que aportan compensa con creces los desafíos de la crianza. La ciencia confirma que, independientemente de la edad o el nivel socioeconómico, un animal puede ser el mejor aliado para no perder la cordura.
Aunque no reemplazan el tratamiento médico, los perros y gatos se consolidan como los mejores compañeros para una vida más larga y plena.





