La eficiencia en el gasto fiscal ha motivado una reestructuración profunda en la operatividad del sistema de transporte público de la capital chilena. El Ministerio de Transportes ha confirmado que, a partir de esta noche, los buses articulados dejarán de circular durante la jornada nocturna en Santiago.
Esta decisión administrativa busca optimizar los recursos financieros del sector mediante la sustitución de las máquinas de gran tamaño por buses estándar.
El titular de la cartera, Louis de Grange, ha sostenido que la medida responde a una necesidad técnica de reducir costos sin sacrificar la frecuencia de los recorridos. Según los datos analizados por la autoridad, el costo de operación de los buses conocidos como “oruga” duplica al de una unidad convencional de doce metros.
La implementación de este cambio se alinea con las directrices de austeridad que exigen una reducción del gasto ministerial en el presupuesto vigente.
Optimización de flota y ahorro en costos operativos
El diagnóstico realizado por el ministerio reveló que el número de pasajeros que validan su pasaje durante la noche no justifica el despliegue de vehículos de gran capacidad. La utilización de buses más pequeños permite mantener la conectividad de la ciudad mientras se disminuye el consumo de combustible y los gastos de mantenimiento.
Esta transición no afectará los tiempos de espera de los usuarios, ya que la cantidad de máquinas en ruta se mantendrá estable para cubrir la demanda.
[Te puede interesar] Chilenos no van a pagar transporte público en 2026 si están en estas condiciones
Al ajustar la oferta a la realidad del flujo nocturno, el sistema evita que circulen vehículos de alto costo con una ocupación mínima de pasajeros. La eficiencia económica se presenta así como el eje central de una gestión que busca equilibrar las arcas fiscales con la movilidad urbana.
El ahorro generado por esta medida contribuirá significativamente a cumplir con las metas de recorte presupuestario impuestas por el Ministerio de Hacienda.
El fin de los buses de dos pisos y desafíos logísticos
Dentro del mismo plan de ajuste, se ha determinado el cese definitivo de la adquisición de buses de dos pisos para la red de transporte metropolitano. Estas unidades han presentado severas dificultades operacionales debido a las restricciones de altura y la falta de versatilidad en diversas calles de la ciudad.
El mantenimiento de estos vehículos resulta extremadamente costoso, pues requiere la importación directa de repuestos específicos desde el extranjero.
[Lee también] Gobierno aprueba ley en Chile y el transporte público será más barato para este grupo de personas
La baja escala de producción de estas piezas y los tiempos de espera logística encarecen la disponibilidad de la flota de manera insostenible para el Estado. Además, los estudios de campo indican que los buses de dos pisos tienden a ser más lentos en las paradas debido al tiempo que toma el descenso de los pasajeros.
El enfoque prioritario ahora se centra en la adquisición de buses de doce metros que ofrezcan una mayor durabilidad y una operatividad simplificada en todo el territorio.




