El lujo alcanza su máxima expresión en la región de O’Higgins con una propuesta que redefine el concepto de exclusividad vitivinícola. La viña VIK, recientemente coronada como la mejor del mundo, se prepara para una jornada donde el vino y el diseño se funden.
Con una bodega firmada por Smiljan Radic, ganador del Pritzker, el entorno ofrece una experiencia visual tan potente como sus etiquetas.
El acceso a este evento no es para cualquiera, pues la entrada tiene un valor de $500.000 por persona. Este precio garantiza un lugar entre los escasos 380 cupos disponibles para una celebración que promete sofisticación absoluta.
Para quienes buscan evitar el trayecto terrestre, la organización ha dispuesto un helipuerto operativo durante toda la jornada.
4 actos de alta gama por el cobro de $600.000 por noche
La experiencia se divide en momentos diseñados para estimular los sentidos de manera progresiva y elegante. El inicio destaca por la frescura de variedades como La Piu Belle Rosé, servidas en copas conmemorativas de la propiedad.
Posteriormente, la música en vivo acompaña un cóctel de autor con appetizers de primer nivel y degustaciones de la línea “A”.
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El almuerzo se traslada directamente a los viñedos, donde un buffet de asado campestre es liderado por el chef Pablo Cáceres. En este punto, los comensales disfrutan de diversas cosechas del vino ícono de la casa en un maridaje experimental único.
El cierre llega con la exclusividad del vino STONEVIK y una selección de destilados premium bajo el ritmo de un DJ internacional.
Exclusividad sin límites geográficos
Quienes deseen una inmersión total pueden optar por alojarse en el hotel de lujo de la viña, con tarifas que inician en los $600.000. Existen paquetes especiales para la ocasión que alcanzan los $8 millones por cuatro noches de estancia completa.
Para los asistentes que viajan desde la capital, el evento incluye traslados privados desde el Hotel Marriott en Santiago.
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La logística está pensada para que el visitante solo se preocupe de disfrutar de la arquitectura y la enología de vanguardia. Las estrictas políticas de acceso refuerzan el carácter selecto de una cita que solo admite a mayores de 18 años.
Es una apuesta por el enoturismo de ultra lujo que posiciona a Chile en la cima del mercado global de experiencias. La vendimia de VIK no es solo una fiesta de cosecha, sino un despliegue de prestigio, arte y alta gastronomía.





