¿Quién dijo que los emos se habían ido?: ¡My Chemical Romance arrasó en su regreso a Chile!
La banda liderada por Gerard Way ofreció un concierto teatral, incendiario y profundamente emotivo, confirmando que la era emo no murió: simplemente creció.
La banda liderada por Gerard Way ofreció un concierto teatral, incendiario y profundamente emotivo, confirmando que la era emo no murió: simplemente creció.
La noche cayó sobre el Estadio Bicentenario de La Florida y, con ella, una certeza que muchos querían decir en voz alta: My Chemical Romance nunca dejó Chile. Solo estaba esperando el momento correcto para volver. Y ese momento llegó (tras 18 años) con un concierto demoledor, cargado de simbolismo, fuego real y una conexión emocional que atravesó generaciones.
El show comenzó puntual a las 21:00 horas y este fue concebido como una obra en dos actos. En la primera parte, la banda interpretó de manera íntegra ''The Black Parade'' (2006), su álbum más emblemático, ese que marcó a fuego a toda una generación y redefinió el emo como algo más que flequillos y delineador.
Desde el primer acorde de ''The End'', la teatralidad se tomó el escenario: explosiones de fuego, luces dramáticas y una puesta en escena que remitía directamente al shock rock clásico, con ecos de Alice Cooper y Kiss, pero filtrados por una sensibilidad oscura y contemporánea... el sello de My Chemical Romance.
En el centro de todo estuvo Gerard Way. Dueño de un carisma extraño y magnético, el vocalista se movió como un actor consumado, encarnando cada canción con una intensidad que rozó lo confesional. No necesita discursos grandilocuentes: su sola presencia basta para sostener un relato que oscila entre la épica y la fragilidad.
La segunda parte del concierto fue una celebración sin pausas. "Helena", "I’m Not Okay (I Promise)" y otros clásicos desataron la euforia de un público que mezcló camisetas gastadas por los años con rostros jóvenes que descubrieron a My Chemical Romance mucho después de sus ''años dorados''. Porque sí: los emos chilenos no se extinguieron. Solo crecieron, maduraron y ahora cantan junto a una nueva camada que heredó el mismo desgarro emocional.
La banda californiana regresó a Chile para ofrecer un concierto demoledor en el Estadio Bicentenario de La Florida, combinando su nuevo material con clásicos infaltables y un emotivo homenaje a The Rev, así como a las víctimas por los incendios forestales en el Biobío.
Antes de todo eso, el ambiente ya estaba encendido gracias a The Hives. Los suecos, siempre efectivos, entregaron un show cargado de energía y humor.
Su vocalista, Howlin' Pelle Almqvist, un personaje en sí mismo, se movió con soltura, provocó al público y demostró por qué su banda es considerada una de las mejores máquinas de rock en vivo de las últimas décadas: saben leer a la audiencia y devolverle el doble.
My Chemical Romance volvió a Chile y ofreció un show monumental, pero, sobre todo, recordó algo esencial: hay bandas que marcan épocas y otras que, como esta, marcan vidas. Y eso, con o sin maquillaje corrido, no se olvida jamás.
Fue una reafirmación. De su legado, de su vigencia y de una comunidad que, aunque cambió con los años, sigue encontrando en esas canciones un refugio, un grito y una identidad compartida.
Una noche intensa, ruidosa y emotiva. Tal como debía ser... y ojo que, este jueves, My Chemical Romance se volverá a repetir el plato en el Bicentenario de La Florida, en una segunda jornada que promete ser igual de tensa que la primera.
La banda liderada por Gerard Way ofreció un concierto teatral, incendiario y profundamente emotivo, confirmando que la era emo no murió: simplemente creció.
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