Versión no verbal de la película Hierro 3, sale de la cartelera este fin de semana.
15 de diciembre 2011
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Mysteryland desembarca este fin de semana
Por Marietta Santi
Casa Vacía es uno de los estrenos teatrales emergentes más destacados de 2011. A través de teatro físico, música y una atmósfera cuidadosamente elaborada, la compañía de Teatro Híbrido lleva a escena nada menos que la película coreana Hierro 3, en una versión sin palabras.
Cinco intérpretes, dos mujeres y tres hombres, entre ellos el bailarín Magnus Rasmussen, se ubican en un círculo en una sala del Museo de Arte Contemporáneo de Quinta Normal. Alrededor, cinco esterillas de madera dan el toque oriental. En una esquina, la música: un cello (Beatriz Lemus) y un saxofón soprano (Franz Mezko, además director musical).
De una manera fresca y sencilla, los intérpretes, la mayoría provenientes de la Escuela Internacional del Gesto y la Imagen, la Mancha, revisan Hierro 3, del coreano Kim-Ki-duk. La cinta habla de un especial hombre que se introduce en las casas sin habitantes para comer y dormir. De paso, y como agradecimiento, arregla algún electrodoméstico, ordena o lava la ropa.
En una de sus visitas se encuentra con una mujer maltratada a quien reconoce como alma gemela. Juntos emprenden un viaje donde la realidad y la fantasía se confunden.
Sólo con su cuerpo, María José Jaureguiberry, Felipe Bañados, Magnus Rasmussen, Verónica Vargas y Nicolás Valiente construyen esta mágica historia ante los ojos de los espectadores. Con desplazamientos precisos y por momentos coreográficos, los actores se convierten en puertas que se abren, camas, sillas. Junto con eso, son capaces de entregar verosimilitud a los personajes que deben encarnar.
Son varios los méritos de esta obra. El primero es la dramaturgia y dirección de Camila Aguirre, que consigue dar cuenta de la trama de la película con lenguaje no verbal. Los intérpretes hacen lo propio, destacando el carisma de Nicolás Valiente, el protagonista. Luego, la música en vivo y el espacio no convencional convierten la obra en una experiencia donde el espectador es interpelado y convocado poéticamente.