Agotamiento emocional, depresiones mayores, crisis de pánico, agorafobias. Esa es la realidad de al menos un tercio de los docentes.
20 de abril 2011
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No hay que ser un adivino para suponer que la violencia escolar, las bajas remuneraciones y la falta de valoración deben incidir fuertemente en la salud mental de los profesores y en su desempeño en el aula.
Lo llamativo es constatar que el 30 por ciento de los educadores de colegios municipales describe como "mala" o "regular" su salud mental de los últimos doce meses y que el 16,9% de los docentes presentó efectivamente trastornos mentales. Hablamos de depresiones mayores (el 5,8%), crisis de pánico, episodios depresivos moderados y hasta agorafobias.
La Escuela de Salud Pública de la U. de Chile realizó el estudio del cual se desprenden estas cifras entre 189 profesores de cuarto básico de 116 colegios de la capital y Valparaíso.
Y son los docentes de colegios con puntaje bajo la media del Simce los que también viven con un peor estado mental: mayores niveles de agotamiento emocional y de despersonalización, sumados a menor realización profesional. De igual forma, una prevalencia bastante más alta de trastornos mentales afectivos y/o de ansiedad en el último año.
"Los profesores no cuidan su salud como debieran, pues tienen miedo a perder el trabajo, a la percepción de sentirse indispensables y a la poca credibilidad en torno a las licencias siquiátricas. No se permiten enfermar", concluyó el siquiatra y académico de la entidad que lideró el estudio, Rubén Alvarado.
También resalta que las condiciones sicosociales del ambiente de trabajo son un factor crítico en el desempeño de los profesores, al final tienen una estrecha relación con el rendimiento académico de los alumnos. Por ende, hacerse cargo del problema es clave para la educación.