La intérprete, quien se apresta a lanzar su nuevo trabajo, asegura que la humildad y el aprendizaje nunca deben abandonar a un artista. "Es ilógico, uno vive del público", dice.
15 de abril 2011
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Tenía sólo once años cuando dio sus primeros pasos en la televisión. Los programas infantiles fueron su cuna y con 18 años, tras ingresar al ranking juvenil de Sábado Gigante, la prensa la calificó como la artista revelación de entonces, sin tener aún un álbum publicado.
De aquel tiempo sólo quedan buenos recuerdos y hoy Myriam Hernández se prepara para el estreno de Seducción, su disco de estudio número once, en el que comparte créditos con Marco Antonio Solís. Sigue sin mi, cantado a dúo con el azteca, es el single que ya suena en las radios y en los próximos días comenzará a rotar su videoclip, el que ayer la propia artista presentó a La Hora.
"No lo había visto en pantalla grande", dice en el inicio de la proyección. "Es un video muy bonito, lo grabamos acá en Chile y da cuenta de que estamos haciendo un trabajo con mucha dedicación, cuidado y respeto", agrega confiando en que el público nuevamente apoyará su apuesta.
"Desde que nos conocimos quisimos grabar juntos con Marco Antonio, hasta que pudimos concretarlo. Hay un cariño y un respeto profesional de parte de ambos y eso se nota en el disco. Las canciones vuelven a hablar del amor y están presentadas 'amyriamadamente' (ríe), con el estilo que me caracteriza".
Pero no siempre el viento ha soplado a favor. "Todas las carreras tienen fluctuaciones, a veces se está más arriba, otras no tanto, y hay que aprender a vivir con eso. Afortunadamente he podido mantenerme, estar vigente, y eso se debe al cariño del público y al amor que se pone en lo que se hace".
-¿Y cómo mantener esa vigencia cuando la industria pasa por momentos difíciles?
-Es complejo, pero creo que es vital la disciplina para que la gente siempre sienta que uno está mejorando. Y no hablo sólo de mantenerse bien físicamente, sino que de preocuparse a fondo del trabajo que se realiza. Hasta el día de hoy tomo clases de canto, estoy ensayando siempre, escuchando gente nueva, mirando lo que se hace tanto en Chile como en el exterior. Me cuido mucho porque siempre quise ser cantante. No es un sacrificio para mí. Tenía cuatro años y nunca se me pasó por la mente ser doctora o profesora, sólo quería dedicarme a esto, y acá estoy.
-¿Y que pasa con la fama?
-Dentro de la disciplina que te hablo está el mantener los pies en la tierra. Por eso me encanta volver a Chile, recorrer aquellos lugares que me dieron la mano al comienzo y sentir esos nervios que te hacen valorar cada actuación. El día en que me suba al escenario canchera, sin temores, sin que me transpiren las manos y sienta el estómago apretado me retiro. Sería ridículo no valorar al público y tomar una actitud de diva, si gracias al público vives. No me gusta el título de diva.
de viña y la tv
Entre el 2002 y el 2006 Hernández fue la carta femenina de Canal 13 en la Quinta Vergara. La crítica la trató con respeto y el público logró empatizar con ella. No obstante la decisión ya está tomada: a Viña volvería a cantar, pero no a animar.
"Fue una etapa que ya viví, que me encantó, en que aprendí, demostré que me la podía, fue maravilloso y enriquecedor estar en Viña en otro contexto, disfrutando del éxito de los colegas y luchando para presentarlos de buena manera. Pero eso ya pasó, a cantar volvería cuando me lo soliciten".
-¿Sólo recuerdos positivos?
-Sí. Creo que demostré que podía hacerlo y fui fiel a mi estilo. Mostré soltura y cercanía al equivocarme al decir sexo en vez de saxo o caerme en el escenario con taco y vestido de noche (mientras actuaba Café Tacuba).
-¿Y a la televisión también le cierras la puerta?
-En la televisión hice muchas cosas. El otro día miraba en YouTube las imitaciones que hice de Celia Cruz, de Thalía, Paulina Rubio, Margoth Kalh... A veces pienso cómo se me ocurrió e hice tanta estupidez (dice entre risas). Me pedían que me imitara y yo feliz, todo improvisado. No sé si hoy lo haría de nuevo, quizás... creo que me lanzaría igual. Es que me gusta la televisión, pero siento que hoy no hay mucho espacio para ir, presentar una canción, hablar de música que es lo que me interesa. No me atrae el contar mi vida privada ni los escándalos, que favorablemente no tengo ninguno... A animar, sin embargo, no me cierro. Si me invitan y calzan los tiempos e intereses, bienvenido sea.
-Tuviste la posibilidad de mostrar tu talento cuando eras pequeña en la televisión. ¿Te parece una buena herramienta los programas buscatalentos que hoy inundan la pantalla?
-Así como hubo una fiebre de realities, que no son santos de mi devoción, ahora hay mucho interés por ese tipo de programas, como Factor X, y me agrada el que se abran espacios para la gente que quiera mostrar algún talento. Creo que el rating que esos espacios obtienen demuestran que, así como antes se buscaba conocer la vida privada de las personas, hoy se anhela ver gente nueva, esforzada, que tiene herramientas. Es válido y ojalá eso permita reflotar los estelares con una mezcla de artistas nuevos con aquellos que ya llevan un tiempo.
"El mercado musical está en crisis"
Hernández debuto en 1988, cuando la venta de discos era el principal ingreso de los grandes sellos. Hoy el panorama es completamente distinto y hay que apelar a nuevas herramientas. "El mercado en Chile prácticamente no existe, y no es que no haya artistas o talentos, sino que hay problemas con las plataformas que se utilizan para llegar a la gente. Creo que ahí hay que trabajar, aunque es una tarea difícil y ardua", dice.
Incluso, a juicio de la intérprete, los conciertos han debido adecuarse a los nuevos tiempos. "Ahora se ofrecen entradas vip y beneficios como asistir a la prueba de sonido para cobrar más".
-Como Paul McCartney.
-Eso es increíble. Ojalá existan fórmulas más accesibles también para el público, porque hay que pensar que la distracción no es la prioridad entre las necesidades de la gente.