Columna de Rodrigo Catalán: incendios, la amenaza

La Hora

Lunes 13 de enero de 2020

Incendios como los que actualmente golpean a Australia, nos recuerdan, de la peor forma, que el cambio climático dejó de ser un mal presagio y es uno de los mayores peligros que enfrenta no sólo la naturaleza, sino que nuestra propia forma de vida.

El país oceánico, habituado a atravesar una temporada de fuego, sufre hoy una destrucción sin precedentes, con zonas que ya completan cuatro meses ardiendo.

Una sequía inédita, particularmente en Nueva Gales del Sur, se encuentra entre los detonantes de la catástrofe, que suma 26 personas fallecidas, así como unos 10 millones de hectáreas consumidas y mil 250 millones de animales nativos muertos. A esto se suma el impacto en la calidad del aire -el humo llegó incluso a nuestro país- y una abrumadora cifra de emisiones de dióxido de carbono: 370 millones de toneladas, número que se acerca a un tercio del presupuesto de carbono que tiene disponible Chile.

Las noticias de la tragedia australiana no sólo deben conmovernos, sino que preocuparnos y movernos a la acción, sobre todo si pensamos que Chile vive también una extensa sequía, nos ubicamos en la misma latitud que Australia e igualmente somos muy vulnerables a los efectos del cambio climático.

Como lo indica el CR2 en un reciente informe, durante la última década se ha extendido la temporada de fuego en el país, así como el tamaño de los incendios y su gravedad. La falta de lluvia, y otros factores, han hecho posible así megaincendios como los de 2017.

En un verano que recién comienza, la prevención vuelve a ser un aspecto crítico, pero también la acción de mediano y largo plazo, como lo destaca CR2, con control de especies exóticas que pueden exacerbar los impactos climáticos y la restauración de ecosistemas nativos, temas que WWF ha promovido históricamente.