Columna de Denisse Ramírez: Ciclovías: el paso que falta

La Hora

Martes 07 de enero de 2020

El aumento en el uso de la bicicleta durante los últimos años ha sido sostenido, y explosivo en estos meses. Lo que más destaca en esta alza es el principal motor de la transformación: la ciudadanía.

Son las personas, quienes primero internalizaron la necesidad de un transporte justo y sustentable, quienes han optado por la bicicleta generando el cambio cultural que se necesitaba, incluso, pese al gran déficit de infraestructura existente y los riesgos de seguridad asociados.

Las políticas públicas de movilidad respecto a los modos no motorizados han mostrado un gran avance en estos últimos años, integrando a la bicicleta como una alternativa válida. La ley de convivencia vial o la ley de aportes al espacio público, por ejemplo, son muestras de que se pueden generar directrices ambiciosas y dar un salto sustantivo en la materia.

Pero hoy el desafío es lo concreto. Desde el 18 de octubre pasado se ha duplicado la utilización de ciclos, y la aceleración en esta transición a un mejor transporte debe aprovecharse. Ya contamos con un marco normativo y técnico adaptado, por lo que hoy la comunidad exigirá coherencia y que las voluntades se transformen en obras: financiamiento para ciclovías y celeridad en el desarrollo de los proyectos.

Los problemas de fragmentación que produce nuestra estructura institucional y administrativa son una realidad con la que debemos convivir, por lo que no hay excusa. Será labor de los gobiernos locales articular las iniciativas y gestionarlas en tiempos razonables.

Las prioridades son múltiples, pero no excluyentes, por lo que es urgente generar condiciones básicas que permitan a las personas tomar, como iguales, sus decisiones de movilidad considerando los mínimos exigidos por la ciudadanía como pilares: sin discriminación, con responsabilidad ambiental y equidad.

                                                                          Abogada, integrante de Red Ciudad Futura.