Columna de Hernán Fonseca: injusticia deportiva

La Hora

Lunes 09 de diciembre de 2019

El viernes 18 de octubre de 2019 Chile despertó, y hasta el día de hoy, la gente sigue alerta en las calles luchando por una igualdad social.

Ya pasaron más de 50 días del estallido, y en este período el deporte se ha visto directamente afectado. La final de la Copa Libertadores no se pudo jugar en Santiago, el maratón de Pucón fue postergado y la fecha del Rally Mundial en Concepción ya fue suspendida.

A nivel de competencias locales, el fútbol escribió uno de sus capítulos más tristes, pero que nadie se atreva a culpar al estallido social del sin número de bochornos de los que hemos sido testigos.

Es verdad, los campeonatos nacionales no se pudieron jugar por la presión que hizo la gente para evitar que la pelota rodara, pero los caminos que se tomaron para resolver la situación fueron penosos y tristes.

Se insistió una y otra vez retomar la actividad, pese a que estaba claro que las condiciones no estaban dadas para jugar. Pero lo peor de todo vino después, cuando de manera drástica, se decidió dar por cerradas todas las competencias, pasándose por cualquier parte la justicia deportiva.

A la UC se le dio el título de campeón en Primera División por secretaría, justo o no, en una ceremonia triste que no disfrutaron ni los propios cruzados. Los cupos internacionales se entregaron a conveniencia del consumidor, y de manera bochornosa se eliminaron los descensos.

A Wanderers se le negó el ascenso al fútbol de honor, y siete días después, luego del reclamo de los hinchas, se revirtió la decisión. ¿Qué habría pasado si nadie alegaba? Lo más seguro es que los caturros estarían en la B.

Pero eso no es todo. San Marcos dejó la Segunda Profesional por secretaría, y recién el sábado la ANFP se dignó en coronar a Santiago Morning como campeón en el fútbol femenino. Un desastre.