Columna de Fernando Abarca: no por mucho madrugar...

La Hora

Martes 03 de diciembre de 2019

Al movimiento social de octubre horadó, por amplia mayoría, la concepción neoliberal de la economía. Cuando se dice que Chile despertó, estamos diciendo que los chilenos nos dimos cuenta que no somos felices con éste modelo económico.

Lo anterior a primera vista resulta contradictorio, puesto que nadie puede negar el progreso de la mayoría, pero hasta ahora ocultábamos o no éramos conscientes de los altos costos que ello ha traído, nos hemos dado cuenta que no por mucho madrugar se amanece más temprano.

En el proceso para una nueva Constitución, sin duda, una de las discusiones será el rol del Estado. ¿Es tiempo que Chile tenga un Estado con un rol económico y productivo más activo?

Siempre hemos estado orgullosos del Metro de Santiago y desde hace poco, también de Tren Central con sus servicios de Metro Tren. Sentimos que el dinero público invertido en ellos está bien invertido, está invertido en nosotros, percibimos sus éxitos como propios, lo que es cierto, son empresas de todos nosotros, son estatales.

Es habitual escuchar en foros especializados o en discusiones legislativas alabar ambos sistemas de transporte. Para quienes vivimos en Santiago son una medida del éxito chileno, una muestra de la modernidad del país. Con los lamentables destrozos, de algunas de las estaciones de Metro de Santiago, tuvimos la sensación de un deterioro en nuestra calidad de vida, en nuestros símbolos de orgullo, pero al día siguiente nadie dudaba en la fortaleza de la empresa para salir adelante.

Si esa es la confianza que tenemos en una empresa de transporte estatal, ¿por qué no creer en una empresa estatal para el transporte urbano de superficie? Metro desde 2015 legalmente puede hacerlo, falta la decisión. La nueva Constitución presenta la oportunidad para cambiar el paradigma, terminar de romper la concepción neoliberal del Estado, dejando de estar relegado a un rol subsidiario. El transporte urbano, como otros servicios básicos, deben ser lo que indican, “servicios”, y el Estado empresario está preparado para ello.