Columna de Patricio Cofré: inequidad territorial

La Hora

Martes 05 de noviembre de 2019

El estallido social iniciado el 18 de octubre, ha puesto en el centro del debate una serie de prioridades fundamentales para la calidad de vida de las personas. Mejorar de forma urgente la salud, la educación, los salarios, las pensiones, el transporte público y dejar atrás una constitución nacida en dictadura, son parte de las demandas que se han tomado las calles al unísono.

Es en los territorios donde se plasman las inequidades más estructurales que vive nuestra sociedad y, fuera de toda lógica, se han transformado en impulsores de la desigualdad, debido a la nula capacidad que hemos tenido para diseñar espacios integrados y con la justicia social como pilar.

El mercado se ha encargado de moldear ámbitos que deberían contar con una presencia estatal robusta. La ampliación indiscriminada de la ciudad, la especulación inmobiliaria, la ausencia de nuevos polos laborales, la diferencia de estándar entre educación, salud y servicios entre comunas con mayores y menores ingresos, son solo parte de un escenario de segregación brutal.

Todos los estudios confirman algo que millones perciben en su diario vivir: Sólo el 5,7% de la población de la Región Metropolitana tiene acceso a los 10 m2 de áreas verdes que recomienda la OMS; los tiempos de viaje de los habitantes de San Bernardo, La Pintana y Puente Alto son el doble (o más) de los que requieren sus pares de Providencia, Las Condes o Santiago; el gasto per cápita de una municipalidad de altos ingresos puede ser 9 veces más que el de una de bajos.

Las desigualdades también son aún más profundas cuando se evalúan con una perspectiva de género o desde la inclusión de personas en situación de discapacidad, migrantes o pertenecientes a pueblos originarios. En definitiva, la ciudad se construye pensando en ella como un tesoro donde rentabilizar y no en el lugar primordial para las interrelaciones y base para todas nuestras actividades.

Hemos permitido como sociedad que el mercado marque las pautas y no las formas en la que queremos que se desarrollen nuestros ciudadanos. Hoy, en un momento en el que avanzamos hacia una nueva forma de entendernos, buscando protección social y una disminución de carencias, el espacio en el que vivimos debe entrar en la discusión como un factor relevante y fundacional del relato con el que queremos iniciar un nuevo camino social.

 

* Periodista e integrante de Red Ciudad Futura