Columna de Viviana Ávila: Sequía e inequidad

La Hora

Miércoles 06 de noviembre de 2019

El escenario de mega sequía que enfrentamos en Chile, obliga a que el Estado asuma con convicción y firmeza su rol de garante de derechos fundamentales. No hay tiempo para vacilaciones: nuestro país sufrirá estrés hídrico extremadamente alto en 2040.

El déficit del 70% en los caudales de los ríos obliga a que la ciudadanía se empodere e instale en el centro del debate la gestión y gobernanza del agua. Los instrumentos vigentes adolecen de una mirada integral, coordinada, que recoja las diversas realidades y culturas de cada territorio y promueva activamente la equidad de género.

En un contexto donde prima la ley de la selva y la visión patriarcal de la sociedad y la familia; la mujer es por lejos la más perjudicada. Ello se refleja en la distribución de los presupuestos que cada institución.

La inserción de las mujeres en actividades productivas requiere conocer y valorar el papel que desempeñan en la sociedad. Se debe tomar en cuenta el aumento de responsabilidades considerando la carga laboral y la total invisibilización de todo lo que trae aparejado el trabajo doméstico y las labores asociadas al cuidado.

Lo anterior implica dar un giro a la estrategia de políticas públicas para dejar atrás la visión asistencialista y comenzar a percibirlas como agentes económicos. Según FAO, las mujeres reinvierten hasta el 90% de sus ganancias en sus hogares para alimentos, atención médica, y actividades generadoras de ingresos, lo que contribuye a romper el ciclo de pobreza intergeneracional.

Es imprescindible impulsar el diseño de políticas públicas en general y, en particular, en materia de sequía que se hagan cargo de esta realidad e incentiven la formación en gestión y liderazgo, la participación en cooperativas, el financiamiento de proyectos, microcréditos y el acceso a nueva tecnología.

  • Directora de Chile 21. Integrante de Red Ciudad Futura