Columna de Daniel Fuenzalida: celebración responsable

La Hora

Viernes 06 de septiembre de 2019

Sin el ánimo de bajar la felicidad que provocan nuestras Fiestas Patrias, al llegar septiembre es necesario encender las luces de alerta. Diversión no significa excesos y menos alta ingesta de alcohol.

En nuestra idiosincrasia se tiende a asociar las celebraciones con alto consumo de chicha, pipeño, vino y otros líquidos criollos. El resultado muchas veces se escapa de la racionalidad y se cae intoxicaciones etílicas. Esto sin nombrar la cuota de irresponsables conductores que se sientan al volante bajo la influencia del alcohol o, derechamente, en estado de ebriedad.

Es así donde se tiene que poner el acento. Somos nosotros como sociedad los encargados de hacer un cambio cultural profundo. Ejemplo: llega la víspera de la fiesta dieciochera y en la empresa la jefatura invita a los trabajadores a una mini celebración. Ese funcionario concurrió a su labor habitual manejando y entre brindis y brindis ya ha consumido la cantidad suficiente para no estar apto para conducir. No obstante, él se siente erróneamente capaz y aborda el puesto del piloto. Sus reflejos bajan y se produce lo que nadie esperaba: el accidente.

¿Por qué no evitar este tipo de situaciones? Las fechas están claras y nadie puede darse como no enterado de lo que viene. Por lo mismo, prevenir debe ser la consigna. Dejar el auto en la casa si en la pega se va a celebrar; si decide hacer un carrete en la casa, compre todo lo necesario y no salga a comprar carbón cuando ya ha tomado. Son simples consejos que nos ayudan a todos a vivir en un país libre de accidentes de tránsito provocados por irresponsabilidad.

En estas fechas Carabineros, en su función preventiva, hace controles en diversos puntos del país. El trabajo de los uniformados es constante y requiere toda la colaboración de los conductores. Avisar a otros de un dispositivo callejero a través de una aplicación puede ser un gran daño. Quizás esa persona que va ebria evitará pasar por el lugar donde la policía controla, pero tomará otra vía y quizás no verá un disco “pare” o una luz roja. Las víctimas inocentes serán las que paguen por tal irracional acto.