Columna de Vivianne Fernández: Derecho (in) humano del agua

La Hora

Martes 23 de julio de 2019

A propósito de la emergencia recientemente ocurrida en Osorno, me pregunto cuál hubiese sido la reacción si esta situación se presentaba en alguna comuna del sector oriente de la capital. Puedo imaginar que la cobertura mediática sería distinta, la información hubiese sido menos confusa y la reacción más rápida. ¿Será que existen ciudadanos de primera, segunda o tercera categoría?

Sin duda, la empresa no fue capaz de responder y aquí salta a la vista la responsabilidad que tienen los privados, cuando éstos se hacen cargo de los derechos más básicos de las personas. El Estado sólo puede limitarse a regular, supervisar, controlar y otros adjetivos que a esta altura poca importancia tienen.

Vemos con preocupación cómo los gremios ligados a la agricultura, el comercio y la construcción se oponen a la reforma al Código de Aguas, que establece medidas para fomentar el derecho humano al agua para bebida por sobre el resto de los usos. Aún considerando que el uso del agua para consumo humano es 10 veces menor que el utilizado en la agricultura.

A pesar de que la ONU en 2010, reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, debemos entender que hay sectores de la sociedad que no comprenden aún esta premisa. El Estado no puede seguir siendo sólo un espectador que mira desde las filas de atrás, cómo la empresa privada hace y deshace frente a situaciones sucedidas como en Osorno.

Por el momento, me asaltan las siguientes interrogantes, ¿podrá seguir siendo el agua un bien administrado y de responsabilidad de un privado?; con situaciones como las ocurridas ¿se viola el derecho humano al agua?; ¿serán suficientes las posibles sanciones a la empresa o las compensaciones a la comunidad? Vamos a ver de qué lado se pone el Gobierno.

Centro de Gestión y Tecnologías del agua.