Columna de Daniel Fuenzalida: detengamos la cadena

La Hora

Viernes 07 de junio de 2019

No debes ir jamás a recitales.Tampoco a la entrada de las escuelas. Porque están acechando los chacales. Y lo peor de todo es que…El primero te lo regalan, el segundo te lo venden. El primero te lo regalan, el segundo te lo venden.

Yo tuve una experiencia digna de asco. Fue justo a la entrada de un recital. Un hombre me ofreció un caramelito, me lo comí y aparecí en Bagdad.

Los versos pertenecen al grupo argentino Los Twist y a la canción “El primero te lo regalan, el segundo te lo venden”, basada en el itinerario de consumo irreversible donde se pasa el umbral de un camino sin retorno.

Después de muchos años volví a escuchar el tema. Sin eufemismos ni metáforas, el conjunto trasandino explicaba qué pasa en el mundo de los estupefacientes en el instante donde se produce la fatal decisión: si no hay dinero no hay droga.

Estuve deambulando como idiota/ Me sentía muy bien, quería más/ A la salida le pedí y me dijo: Si querés otro, tenés que pagar.

En efecto, la técnica de muchos proveedores es regalar a quienes debutan en las drogas. Así establecen lazos y confianzas. Hoy, aún más, con la irrupción de plataformas como Whatsapp, donde los mensajes son instantáneos y hasta se puede expresar mediante sólo con un emoticón.

Los escolares son, principalmente, el blanco de este tipo de distribuidores de sustancias ilícitas. En los estudiantes encuentran a consumidores cautivos y dispuestos a todo por experimentar nuevas experiencias.

Es ahí donde la contención familiar es clave. Es el momento de actuar de quienes tienen la responsabilidad del cuidado de los menores de edad.

Para Los Twist, los “chacales acechan” en clara referencia a los vendedores de droga. Y si bien el tema tiene algunas décadas, cobra extremada vigencia en el Chile de hoy.

Una realidad transversal de la sociedad. Acá no hay brechas económicas. El traficante se mueve sigilosamente cerca de sus presas. No duda en atacar ante una leve señal. Y todo vuelve a pasar porque “El primero te lo regalan, el segundo te lo venden”.

Detengamos la cadena.