Columna de Claudio Ruff: El impacto positivo del CAE

La Hora

Jueves 27 de junio de 2019

Sabía usted que en Chile el ingreso a la educación superior a inicios de la década de los 60 era de tan sólo un 2% y en los 80 de un 11%? Hoy esto que se conoce como la tasa de cobertura ha llegado a un notable 55%. Pero en la práctica ¿qué significa? Que, de cada 100 jóvenes chilenos, hoy 55 están estudiando, muy diferente de las dos personas que ingresaban en los 60.

Un reciente estudio de la Universidad Bernardo O´Higgins muestra que en 1990, de las familias que pertenecían al 20% más vulnerable de nuestro país, primer quintil, sólo el 4,5% de los jóvenes entre 18 y 24 años accedía a la educación superior, mientras que, en el quinto quintil, es decir el 20% más rico, llegaban a esa etapa de estudio sólo un 40%.

Sin embargo, 25 años más tarde (2015) nos encontramos con un cambio realmente paradigmático. Los estudiantes del primer quintil habían avanzado en cobertura, pasando de un discreto 8% a un 34%, acortándose de manera significativa la brecha histórica de acceso.

Esto no fue al azar. Haber puesto a disposición de los chilenos nuevas fuentes de financiamiento abrió esas puertas. De esta forma, resulta trascendental a inicios de los 2000 el surgimiento de becas ministeriales y municipales, combinado con la posibilidad de acceder a créditos como, el Crédito con Aval del Estado (CAE).

Según el estudio de la UBO, se debe avanzar en el proyecto de ley que crea el nuevo Sistema de Financiamiento Solidario de Acceso a la Educación Superior, que mejorará y reemplazará al CAE. Porque el acceso a créditos, efectivamente permite a aquellos alumnos que no están en gratuidad, adherirse a un financiamiento que tiene una tasa de interés sustancialmente baja, que se paga a partir de dos años después de egresados, y que permite pactarlo durante una década y media.

Pero también se debe considerar el último anuncio de la Cuenta Pública del Presidente Piñera, en el que indicó que se envió un proyecto que busca perfeccionar el CAE, y entre sus medidas mantiene el interés subsidiado del 2% anual, permitiendo que los estudiantes del 60% más vulnerable no paguen mientras estudian.

*Rector de Universidad Bernardo 0’Higgins