Columna de Cecilia Gutiérrez: Las malas señales

La Hora

Jueves 06 de junio de 2019

El despido de Raquel Argandoña de “Bienvenidos”, independiente de los motivos que Canal 13 tuviera para hacerlo, revivió el horario. Hace tiempo, que estos espacios no convocaban tanta atención y horas hablando del tema por parte de la competencia.

Es que además de ser inesperado, refleja una triste realidad y que, por lo menos en televisión, se repite más de lo que quisiéramos: el despedido, es el último en enterarse. En este medio, se estila mucho el “hasta hoy llegó tu participación en el programa” o peor aún, como nos pasó alguna vez en La Red, “bueno, este fue el último programa”, luego de terminar una jornada un día viernes.

Si bien, se entiende que las decisiones son ejecutivas y responden a cifras de dinero y rating, se pierde el respeto por las personas, que sean rostro, ganen millones o no, tienen dignidad. Y con esto, la industria da una pésima señal de credibilidad. ¿Cómo le puede creer al mismo matinal que luego cuestiona a otras personas, si ellos hacen lo mismo o peor?

Y yendo a “Bienvenidos”, con la salida de Argandoña, le quitaron el último personaje más fresco que les quedaba. Sí, es raro catalogarla como un personaje fresco, pero, en un panel que está cada vez más denso y grave, ella distendía el ambiente. Ahora más que nunca, se ve un espacio con panelistas pretenciosos: que siempre parecen estar enojados, cuestionando todo, peleando por quién hace la pregunta más inteligente o el comentario más profundo.

Si bien, se agradece la seriedad y el profesionalismo, también es necesario lo lúdico, el derecho a equivocarse y entretenerse.

Ahora, el matinal de Canal 13 se ve denso, pareciera que no lo están pasando bien y la audiencia se está dando cuenta de eso.

*Periodista, escritora y crítica de televisión