Columna Cecilia Gutiérrez: crónica roja

La Hora

Jueves 02 de mayo de 2019

Cada cierto tiempo y, en virtud del rating, los matinales van cambiando su línea editorial. Hoy, sin lugar a dudas, la crónica policial es el nuevo contenido de moda.

Si bien, no deja de ser atractivo, la línea entre lo noticioso y lo sensacionalista es demasiado delgada y en varias oportunidades, esta línea ha sido traspasada. La semana pasada, la pauta casi completa de los espacios matutinos estuvo armada en base al juicio en contra de los imputados por el caso del homicidio del profesor Nibaldo Villegas.

El caso, es crónica roja, es interesante, sí. Pero llegar al punto de llenar un bloque completo en base a que una de las acusadas movía el pie mientras uno de los testigos declaraba o que los imputados se sonrieron en un momento en que cruzaron miradas, lejos de informar, por decirlo menos, confunde y solo sirve para llenar minutos de televisión en base a conjeturas y alimenta la presencia de especialistas que hacen todo por tratar de corroborar las teorías de los panelistas que no necesariamente son acertadas y tampoco tienen por qué serlo.

En su esencia, los matinales fueron creados para informar y entretener, para ser una compañía para las personas que los ven. Pero ahora pareciera ser que han convertido en jueces y policías. Cuando el caso de la desaparición de Fernanda marcaba sintonía, todos prometieron dar seguimiento y acompañamiento a sus familias, pues como dejó de ser atractivo, nadie (excepto Hola Chile de La Red) se acuerda de ellos. Cuando surgieron las denuncias por acoso sexual en contra el director Herval Abreu, fueron horas de juicio público, sin embargo, ahora que resultó absuelto, tampoco parece ser atractivo editorialmente.

Entonces ¿dónde está el rol informador? El rating manda, pero la responsabilidad como medio de comunicación aún más.