Columna Michael Boys: fútbol de verano

La Hora

Lunes 11 de febrero de 2019

El inicio de las rondas preliminares de las Copas Libertadores y Sudamericana trajo de regreso al fútbol oficial en Chile, ausente desde el término de la temporada 2018 en diciembre. La próxima semana, con el kickoff del Campeonato Nacional 2019, la baraja estará completa para el hincha local.

Dos meses de para. Demasiado tiempo para la única liga 100% profesional del deporte chileno, y que se hace más patente con una pausa de similar magnitud (mayo a julio) para la Copa América de Brasil 2019 y las interrupciones permanentes de las fechas FIFA.

En promedio, los clubes profesionales chilenos tienen 34 partidos oficiales al año, entre Campeonato Nacional, Copa Chile y torneos internacionales. Muy por debajo de la exigencia europea o de los líderes sudamericanos, como Brasil, Argentina, Colombia e incluso Perú.

¿Es necesaria más competencia? Por supuesto. Pero los estímulos económicos para los clubes nacionales son bajos: requerirían planteles más profundos; la suscripción a la TV de pago y los auspicios crecerían marginalmente, y muchos de ellos consiguen asistencias que ni siquiera cubren los costos de apertura del estadio.

Sin embargo, el regreso de los Campeonatos Oficiales “largos” y de marzo a diciembre -uno de los grandes logros de Arturo Salah en la ANFP- reabrió una ventana clave: la del fútbol de verano. FOX Sports vio la oportunidad y organizó una copa en Viña del Mar con Everton, Unión Española, Colo Colo y la UC, a la postre campeón. Un sonado éxito de competencia deportiva, de aficionados en el estadio y de audiencias televisivas.

Consolidar una apuesta competitiva fuerte entre enero y febrero es clave para que los clubes chilenos mejoren su rendimiento y eso redunde en un producto más atractivo para todos.