¿Cómo reaccionar ante un animal silvestre en la vía pública?

Juan Pablo Gutiérrez O.

Viernes 11 de enero de 2019

Los recientes casos del puma rescatado desde la copa de un árbol en un domicilio del sector El Arrayán, y el encuentro cercano a de una pareja de cóndores con una familia en Lo Curro motivan a plantearse cuán preparados estamos para interactuar y convivir con la fauna silvestre que habita los alrededores de la ciudad.

Rafael Asenjo, jefe del Departamento de Vida Silvestre del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), señala que estos animales salvajes están en su hábitat natural y deambulan por los espacios que siempre lo han hecho, “sólo que ahora los senderos de tierra son veredas embaldosadas, las laderas de caza están asfaltadas en calzadas para automóviles, y las arboledas y perchas de descanso para aves son los techos de edificios y antenas de televisión”.

La expansión de la ciudad hacia espacios naturales con ecosistemas ricos en fauna silvestre favorece el avistamiento y contacto de estas especies con las personas.
La expansión de la ciudad hacia espacios naturales con ecosistemas ricos en fauna silvestre favorece el avistamiento y contacto de estas especies con las personas.

“Los asentamientos humanos se han expandido hacia zonas precordilleranas del sector nororiente de Santiago donde existen ecosistemas silvestres desde hace mucho tiempo. Por lo que avistar a un puma o una pareja de cóndores no es algo que deba llamar la atención, sino que algo que debemos comenzar a entender, conocer, respetar y convivir”, enfatiza Asenjo.

Y esta cercanía también está dentro de las causas del cambio climático, pues han afectado a los desplazamientos silvestres: las altas temperaturas han menguado las reservas de agua superficiales y subterráneas y, con ello, la disponibilidad del alimento de caza para estos animales. “El puma y el cóndor son especies interdependientes en su alimentación: mientras el primero se alimenta de guanacos, conejos y liebres; el segundo, como carroñero, se alimenta de los restos que deja el puma tras comer”, indica el experto.

Sana convivencia

Tanto el puma como el cóndor no son animales agresivos que puedan atacar a las personas. Por el contrario, ambos son animales temerosos y rehuyen de la presencia humana. En efecto, el puma tiene hábitos alimenticios crepusculares y nocturnos, y descansa durante las horas de sol.

“Alimentar a un cóndor que llega a tu jardín puede resultar algo muy singular y atractivo para las personas. Pero hay que saber que con ese acto les estamos haciendo un gravísimo daño a su instinto natural de conseguir la caza diaria. Como SAG llamamos a relacionarse con los animales salvajes mediante la observación y la contemplación; y no a intentar tocarlos ni alimentarlos”.

Estos no serán los últimos casos en que animales salvajes se adentren en espacios urbanos. Por lo mismo, Asenjo recalca que las personas deben aprender a cohabitar los espacios comunes con estos y otro tipo de animales silvetres, a entender sus comportamientos y conservarlos tal como están.

La legislación chilena protege a 278 especies de su caza y captura. Su infracción es sancionada con cárcel y multas entre 3 a 50 UTM. Ante un avistamiento de animales silvestres en espacios urbanos se recomienda contactar al SAG o Carabineros de Chile para su adecuada gestión.