Columna Patricio Cofré: cultura vial 2.0

La Hora

Martes 29 de enero de 2019

La movilidad de Santiago ha tenido un importante cambio durante los últimos 5 años. Si miramos hacia atrás, en 2014, recién se daban los primeros pasos en la concreción de una red interconectada de ciclovías en las comunas céntricas de la capital, se masificaron las bicicletas públicas, se implementaron más zonas con velocidad reducida en barrios, se construyeron corredores de Transantiago para reducir tiempos de viajes, llegaron máquinas eléctricas al sistema y se inauguraron las líneas 3 y 6 Metro y el Metrotren hacia Nos. También se sumaron marcos regulatorios como la ley Emilia y la de Convivencia de Modos.

Hoy, los desplazamientos tienen mejores condiciones o, al menos, la oferta se ha diversificado.

Pero más allá de las grandes obras o el foco de autoridades locales en los modos sustentables, hay un paso que ha costado: La educación vial y el respeto que debemos tenernos en las calles.

Las redes sociales y los noticieros se han llenado de videos con situaciones agresivas o insólitas que se viven cada día. Por eso, es relevante que no perdamos de vista que esta nueva ciudad nos plantea desafíos importantes al entendernos -peatones, usuarios de transporte público, ciclistas y automovilistas- como actores centrales con derechos, pero también con deberes.

Resguardar el bien del otro, sin ponerlo en riesgo, es fundamental para mejorar la calidad de nuestros entornos. Es responsabilidad de cada uno de los usuarios ser parte de la construcción de espacios armónicos, saludables, integrados y respetuosos.

Pero aquí también cabe un rol estatal: urge fortalecer la formación sobre cultura vial en colegios desde temprana edad, enseñándola desde una perspectiva integral que incluya transporte, salud y sustentabilidad, entre otras áreas.

Con esto, no solo estaríamos preparando a las futuras generaciones, sino que involucraremos a las familias en ser parte de forma integral del Santiago 2.0 y, esperemos, a las renovaciones en las ciudades de todo el país.

Falta mucho para que tengamos una urbe desarrollada, pero la ciudadanía es el pilar de esos cambios y solo con una buena educación vial se completará la transformación cimentada en el último lustro